CUARESMA 2021: Un itinerario hacia la Pascua (Primera semana)

Por Centro Arrupe Jesuitas – Valencia
Comenzamos el tiempo de Cuaresma, volvemos a caminar hacia la Pascua donde vemos como el Señor nos abre a la vida para que nos sumerjamos en ella. Continuamos en tiempo de pandemia, y como la Cuaresma pasada, puede ser tiempo próspero y tiempo de bendición para vivificar nuestra esperanza.
Los procesos de vida no dejan de presentarse en nuestra historia a pesar del sufrimiento y el sinsentido. Jesús mismo no deja de tocar y sanar multitud de dolores para mitigar el miedo y para llenar de paz y consuelo a los corazones abatidos. Volver a Jesús supone un cambio de mentalidad, a veces incluso dar media vuelta ante tantas situaciones que endurecen nuestro interior y nos desconectan de la verdadera vida.

La Cuaresma es tiempo de gracia, es tiempo de invitación para cada uno de nosotros y de nosotras: “Volveos a mí, que yo os salvaré, confines todos de la tierra” (Is 45, 22), “Volveos a mí y yo me volveré a vosotros” (Za 1,3).

El Señor busca hacer su morada en nuestra historia personal y para esto necesitamos prepararnos en estos cuarenta días donde ir haciendo paso a la vida e ir ubicando las sombras que nos acompañan para que no se nos apoderen. Por este motivo las imágenes de este tiempo no son únicamente las del ayuno y la abstinencia. La Escritura nos presenta unos lugares para recogernos y nutrirnos, para que nuestro ser se convierta enteramente. A lo largo de las cinco semanas de la Cuaresma os presentamos cinco imágenes, cinco lugares para ubicarnos desde la palabra e ir entrenando nuestra mirada interior.

Centro Arrupe Valencia

PRIMERA SEMANA UNA IMAGEN, UN LUGAR: DESIERTO

Aunque no es un lugar en el que hemos nacido, si es una experiencia que en algún momento de la vida nos toca vivir. En el desierto los caminos se pierden y a veces con ellos se disipa la esperanza de encontrar un buen lugar a donde ir. La sensación de transitar sin rumbo, sin horizonte claro y sin salida puede llevarnos a temer e incluso a desesperar.
Aunque también es un tiempo en el que se hace posible ampliar la mirada y agudizar una honda intuición que nos lleva a reconocer los matices de la vida que tantas veces pasan desapercibidos y donde es posible acrisolar la identidad, los sueños, las expectativas, las ilusiones, la confianza, los empeños, las tareas, las opciones, los desafíos… Quizás el desierto sea más necesario de lo que pensamos aun siendo espacio de incertidumbre y de inseguridad. Y sea en definitiva un lugar propicio para el reconocimiento de la propia fragilidad y la necesidad de dejarnos sostener y abrazar, un lugar para la confianza.
Ojalá podamos recoger en estos días el mensaje de Jesús “está cerca el reino de Dios, convertíos” acojamos el regalo que Dios no deja de ofrecernos, la posibilidad de recomenzar siempre.
MENSAJE CUARESMA 2021 – FRANCISCO
Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo. Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8).
En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo.
En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo. El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión.
La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.
LA PALABRA
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.” Marcos 1,12-15
UN CANTO
Almudena – No perderé el norte

UNA ORACIÓN
Sigue curvado sobre mí, Señor, remodelándome, aunque yo me resista. ¡Qué atrevido pensar que tengo yo mi llave! ¡Si no sé de mí mismo! Si nadie como Tú puede decirme lo que llevo en mi dentro. Ni nadie hacer que vuelva de mis caminos que no son como los tuyos. Sigue curvado sobre mí, tallándome, aunque a veces de dolor te grite. Soy pura debilidad, Tú bien lo sabes. Tanta, que, a ratos, hasta me duelen tus caricias. Lábrame los ojos y las manos, la mente y la memoria, y el corazón, que es mi sagrado, al que no Te dejo entrar cuando me llamas. Entra, Señor, sin llamar, sin mi permiso. Tú tienes otra llave, además de la mía, que en mi día primero Tú me diste, y que empleo, pueril, para cerrarme.
Que sienta sobre mí tu ‘conversión’ y se encienda la mía del fuego de la Tuya, que arde siempre, allá en mí dentro. Y empiece a ser hermano, a ser humano, a ser persona. ¡Qué paciencia, Señor, sobre Tu mundo, que nosotros tratamos, maltratamos, como si fuera nuestro, del primero que llegue, el más astuto, o el más ladino, o de aquel o de aquella, a quien no duele pisar a los demás, como se pisa la uva en el lagar, o una hormiga, o un escarabajo. Sigue vuelto, Señor con Tu sol y Tu lluvia para todos, para buenos y malos, pacientes y violentos, víctimas y verdugos, lloviendo y calentando esta tierra que somos. Sigue haciendo germinar en todos la semilla que eres. ¡Que la hagamos crecer, sin desmayarnos, entre tanta cizaña! Y que dé de comer a mucha gente pan Tuyo y pan nuestro el que de Ti hemos aprendido a ser multiplicándonos.
Ignacio Iglesias, sj
PARA NUESTRA REFLEXIÓN
El tiempo de Cuaresma es un tiempo de posibilidad, se trata de una oportunidad de volver al corazón y contemplar cual es la fuente de nuestra dicha, de sentido.

  •  ¿Te animas a vivir esta cuaresma en clave de novedad? ¿Cómo te gustaría prepararte?
  •  ¿Cuáles son mis apoyos, mis soportes, en quien me sostengo?
  •  ¿Cómo voy de confianza? “Hay que pasar por el desierto y quedarse para recibir la gracia de Dios; allí uno se vacía, se aleja de sí todo lo que no es Dios… Dejar todo el lugar a Dios solo… Es indispensable… Es un tiempo de gracia… Es necesario ese silencio, ese reto.” (Carlos de Foucauld)

Fuente: agradecemos el trabajo del Centro Arrupe Jesuitas – Valencia

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