Dos nuevos diáconos para nuestra Iglesia

Se trata de Ignacio Ceroni y Rodrigo Galindo, quienes, en esta nueva etapa dentro de la Compañía de Jesús, fueron acompañados virtualmente por la comunidad ignaciana.

El viernes 17 de diciembre, en una eucaristía presidida por Mons. Alberto Lorenzelli, obispo auxiliar de Santiago, fueron ordenados diáconos en tránsito sacerdotal Ignacio Ceroni SJ y Rodrigo Galindo SJ.

Debido a la emergencia sanitaria a causa del COVID-19, esta ordenación se realizó en el Santuario de San Alberto Hurtado cumpliendo con todas las restricciones necesarias. La comunidad ignaciana, por su parte, se congregó virtualmente para celebrar con alegría esta fiesta de nuestra Iglesia. 

Luego de la liturgia de la Palabra, el provincial de la Compañía de Jesús, Gabriel Roblero SJ, presentó a los dos ordenandos, quienes expresaron públicamente su voluntad de recibir el Orden diaconal, se comprometieron a vivir en celibato y a consagrarse al servicio de la Iglesia, con humildad y amor, en colaboración con el Orden Sacerdotal y para el bien del pueblo cristiano, imitando siempre en sus vidas el ejemplo de Cristo, cuyo Cuerpo y Sangre servirán con sus manos.

Atentos a la misión dentro de la Iglesia

Al inicio de su homilía Mons. Alberto Lorenzelli expresó su inmensa felicidad, y deseo unirnos en una profunda oración en esta ordenación diaconal, en tiempo de adviento, que es tiempo de esperanza, e invitó a Ignacio y Rodrigo a estar atentos a su misión en la Iglesia, ya que diácono significa servidor: “En su condición de diáconos, es decir, como ministros de Jesucristo, que se comportó como servidor de sus discípulos, cumplan de corazón la voluntad de Dios sirviendo con amor y alegría al Señor y a los hombres”.

“Queridos Ignacio y Rodrigo, pidan a Jesús que les conceda hoy y para siempre, imitarlo en su caridad, llena de sencillez y generosidad para con todos, especialmente los pobres, los enfermos, los alejados y los pecadores; los jóvenes, los más necesitados, así como hizo San Alberto Hurtado, un claro ejemplo de vida totalmente entregada”, manifestó el obispo.

Finalmente Mons. Lorenzelli enfatizó en que “sean valientes anunciadores del Evangelio, porque Jesús es el camino a seguir para llegar a la plena realización personal, que culmina con el encuentro definitivo y eterno con Dios. Él es la respuesta a la pregunta sobre el sentido de la vida y a las interrogantes fundamentales que asedian a tantos hombres, mujeres y jóvenes. Pero no se olviden que se trata de anunciar a Jesucristo como quien se ha encontrado con Él, en comunión con Él desde la fe vivida cotidianamente con coherencia de vida”.

Tras la homilía, Ignacio y Rodrigo fueron ordenados diáconos a través de la imposición de manos del Obispo y de la plegaria de ordenación. Luego, los sacerdotes elegidos como padrinos ayudaron a revestirlos con la estola cruzada según el modo diaconal. Inmediatamente después, Mons. Lorenzelli les entregó el libro de los evangelios, de los cuales estos nuevos diáconos, son mensajeros, recordándoles que crean, enseñen y practiquen la Palabra de Dios.

En su acción de gracias Rodrigo Galindo SJ recordó a sus familias y tantas personas en el camino que les han mostrado el rostro de Dios. Por su parte, Ignacio Ceroni SJ reflexionó sobre la Iglesia y la misión dentro de ella, que los llama a seguir en el servicio, reconociéndose hijos de muchas comunidades.

Los nuevos diáconos

Ignacio Antonio Ceroni Villanelo Sj

Ignacio nació en Chile, en la ciudad de Santiago, el 18 de mayo de 1982. Es hijo de Marco Ceroni y Paula Villanelo, y hermano de Marco, Paula, Magdalena y Álvaro. Una familia muy unida, que ha sido clave por el apoyo, la confianza y el amor expresado a lo largo de su vida.

Su primer recuerdo vocacional está vinculado con el Colegio del Verbo Divino, donde conoció a Jesús y pudo iniciar su camino de fe y amistad con Él. La idea de seguir el camino hacia el sacerdocio se fue dando de a poco, y ya iniciando sus estudios de Ingeniería Comercial, en la Universidad Adolfo Ibáñez. En la Universidad durante sus estudios y luego trabajando en ella, conoció grandes amigos y amigas que hasta el día de hoy son significativos.

En el 2010 inició su acompañamiento en la Compañía de Jesús, en donde hizo sus primeros Ejercicios Espirituales. Estos marcaron el inicio del camino de conocimiento de la Compañía, como también el deseo de querer responder al llamado vocacional que sentía que Dios le manifestaba. Dentro de este tiempo trabajó en el Servicio Jesuita a Migrantes, en el área comunitaria, y vivió en una comunidad de jesuitas. Este tiempo marcó su petición e ingreso al Noviciado en Melipilla. En su primer año de noviciado, participó pastoralmente en la parroquia Santa Cruz de nogales, y en el segundo año en la Parroquia La Matriz de Valparaíso. Ambos lugares fueron de gran importancia. Difícil de olvidar fue la participación en catequesis, Alcohólicos anónimos, el taller de Artesanías, las conversas con té y pan de la marina y el club de adulto mayor.

En el 2013, realizados sus votos del bienio, comenzó su etapa de dos años de estudio en filosofía en la Universidad Alberto Hurtado. Paralelo a sus estudios, trabajó en el Instituto Padre Hurtado de Huechuraba, formando parte de la pastoral del Colegio. Este lugar fue de gran importancia, ya que aprendió de la generosidad de una comunidad escolar comprometida y que vivía su vocación pedagógica con amor y dedicación.

En el 2015 fue destinado a colaborar en el Colegio San Ignacio, en donde vivió en la comunidad del colegio y luego en la Residencia de San Ignacio. En estos años impartió clases, acompañó estudiantes, fue capellán del Grupo Scout y dio Ejercicios espirituales y retiros, además ayudó en distintas actividades formativas del colegio.

En el 2018 fue invitado a dar el paso a la etapa de teología en el CIF de Santiago de Chile. En estos últimos años, intensos y fructíferos, Ignacio estudió en la Facultad de Teología de la UC y acompañó pastoralmente en el Centro de Espiritualidad Ignaciana, en el Programa Bebiendo del propio Pozo. En el 2020 cambia de labor apostólica, comenzando a participar en la Parroquia Jesús Obrero. Al no permitir la pandemia la presencialidad apostólica, colaboró ese año, en retiros virtuales que dio el CEI.

En el 2021 terminado su tiempo de Teología fue enviado a trabajar como Vicario de la Parroquia Jesús Obrero y el Santuario del Padre Hurtado, y a vivir en la comunidad de Jesús Obrero. Este último destino le ayudó a concretar el tesoro de su vocación y, movido por un corazón poblado de muchos rostros e historias y en sintonía con la Gracia, confirmó su llamado a seguir viviendo jesuita y sacerdote.

Luis Rodrigo Galindo Madroño SJ

Rodrigo nació en México, en la ciudad de Puebla, el 14 de septiembre de 1984. Es hijo de Ignacio Galindo y Ana Ligia Madroño, hermano de Anna, nieto de Andrea, Ignacio, Jorge y Anita. Su familia vive en las ciudades de México y Puebla.

Estudió doce años en el colegio jesuita Instituto Oriente de Puebla. A los 16 años, gracias a las misiones del colegio, conoció la Espiritualidad Ignaciana y se acercó desde entonces a la realidad de los Pueblos Indígenas. La cercanía con los jesuitas del colegio y los indígenas le ayudaron a tener la experiencia de un Dios liberador encarnado en el pueblo sencillo, con lo cual empezó su inquietud vocacional. Posteriormente, estudió la licenciatura en sociología en la Universidad Autónoma de Puebla. En 2007 retomó el discernimiento vocacional y, una vez finalizados sus estudios, pidió ingresar al prenoviciado de la Compañía de Jesús.

En 2009 realizó su prenoviciado en la parroquia indígena de Tatahuicapan, Veracruz, México, junto con el pueblo indígena náhuatl. Ingresó al noviciado jesuita en 2010 en Ciudad Guzmán, Jalisco, donde colaboró apostólicamente en el racho El Cortijo, perteneciente a la parroquia de Santa Cruz. En 2012, después de realizar sus votos, estudió la Maestría en Filosofía y Ciencias Sociales en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en Guadalajara Jalisco. Durante ese tiempo realizó su apostolado con el Equipo de Apoyo a Migrantes Indígenas (EAMI) acompañando y dejándose acompañar por la comunidad indígena purépecha en la población de La Noria.

En 2016 fue destinado a realizar su magisterio en la Misión de la Santísima Trinidad, La Arena, Chiapas, junto con los pueblos indígenas Tseltal, Ch’ol y Zoque, trabajando y aprendiendo de los jóvenes, los diáconos permanentes y la cultura maya. En 2019 fue destinado al Centro Interprovincial de Formación de Santiago de Chile donde está finalizando los estudios de teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Apostólicamente en 2020 participó en la Capilla Jesús Pastor, de la población Yungay, y desde 2019 ha colaborado con el equipo de pastoral y capellanía del Hogar de Cristo.

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