Cristián del Campo SJ, provincial de la Compañía de Jesús en Chile:

Boston College es una de las más prestigiosas universidades privadas de Estados Unidos. Y en ese contexto es que el provincial de la Compañía de Jesús en Chile, dice sentirse “orgulloso de que una institución tan prestigiosa hoy ponga su mirada en el Padre Hurtado, para estudiarlo y traducir su obra. Creo que la publicación en inglés del libro “Moral social”, es el inicio de una relación con Boston College, que puede ser muchísimo mayor. Por lo que hemos escuchado acá en este Congreso, vemos que también para el profesor y el alumno norteamericano, la figura de Alberto Hurtado es muy atractiva y contemporánea. Eso nos va a permitir que sigamos avanzando en una colaboración para que en Estados Unidos lo conozcan más profundamente”.

Con respecto a los trabajos presentados por investigadores de distintos países, Cristián del Campo SJ señala: “Lo que más me ha llamado la atención las presentaciones es confirmar que en el Padre Hurtado conviven muchas intuiciones a la vez. Está su dimensión social, que en Chile conocemos más, su compromiso social, su denuncia de injusticia, pero por otro lado la profundidad espiritual, su piedad. También hay una tensión entre el hecho que el Padre Hurtado es un adelantado de su época pero también absolutamente comprometido con su época. Eso ha sido muy interesante, ver como cada presentación destaca un polo de la riqueza del Padre Hurtado. Tenemos mucho aún por descubrir en él”. 

Vincent Rougeau, Decano Law School Boston College:

“Sinceramente, antes de comenzar a trabajar en este proyecto no tenía ningún conocimiento sobre Alberto Hurtado SJ”, nos cuenta el Decano de la Facultad de Leyes de Boston College. Sin embargo, hoy señala que “la historia de su vida es realmente impresionante. Yo he trabajado mucho en cómo el pensamiento social puede apoyarnos en el desarrollo social y ver el trabajo que él desarrolló en Chile es muy inspirador para mí, por lo que espero que podamos hacer crecer su nombre en Estados Unidos”.

Creo que su acción social en la comunidad, la manera en que él estaba mirando a las personas que vivían en situación de pobreza y cómo él usaba sus privilegios para poder hacer mejor la vida de estas personas, es realmente inspirador. Creo que es un importante mensaje para hoy, que las personas usen sus oportunidades para poder trabajar por otros. Es una gran inspiración para nosotros, para que no olvidemos que los más pobres entre los pobres deben estar siempre presentes en la agenda de nuestras determinadas maneras de ejercer las distintas carreras y profesiones”.

Rosa Bruno, académica de Queen’s University, Canadá:

Rosa Bruno es profesora y fue decano por 10 años de la Facultad de Educación de Queen’s University, Canadá.

Sus áreas de especialización son la historia de la educación, la historia de las mujeres religiosas y la teoría educativa desde una perspectiva histórica. En su ponencia sobre el Padre Hurtado señaló:

“No es sorprendente que como jesuita Alberto Hurtado dirigiera su atención a la teoría educativa de John Dewey y su preocupación reconstruccionista por la educación. En este artículo, muestro mi interés en la lectura de Dewey que hizo el Padre Hurtado y su preocupación por abrir espacios pedagógicos en Chile. Cuando Hurtado escribió su tesis en 1935 en la Universidad Católica de Lovaina, la lectura de Deurty por parte de Hurtado se realizó en la intersección de configuraciones teológicas en conflicto. Además, su pensamiento se desarrolló en la encrucijada de las configuraciones culturales y políticas chilenas. Hurtado estuvo en contacto con lo que estaba sucediendo en Chile y, en particular, con Fernando Vives del Solar, quien abogó por la justicia social y estuvo muy activo a principios de la década de 1930 en Chile. La conexión con el pensamiento y las prácticas de Vives del Solar es relevante aquí. Sin embargo, desde la perspectiva educativa, un importante poder invisible que Hurtado necesitaba para navegar a través de él era la encíclica Carta de la Educación Cristiana de la Juventud de Pío XI, que era de tono anti-modernista y neo-escolar. De particular interés es la noción de democracia de Hurtado y una pedagogía democrática que se relaciona con la educación de la conciencia, a la vez que critica los límites de la espiritualidad institucionalizada”.