Emotiva entrega del Premio Nacional de DDHH a José Aldunate SJ

“Hay galardonados que honran el premio que reciben y no al revés. Ese es claramente el caso del padre José Aldunate”, dijo la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, durante la ceremonia.

Foto: The Clinic
El pasado lunes 20 de junio a las cinco de la tarde, el Museo Nacional de Bellas Artes rebosaba de gente que había llegado hasta allí para acompañar al padre José Aldunate a recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos 2016, galardón que otorga el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).
“Este es un homenaje tan cálido, tan auténtico de mi pueblo de Chile”, dijo emocionado el padre José Aldunate ante los presentes: autoridades, encabezadas por la Presidenta de la República; organizaciones de Derechos Humanos; sacerdotes; amigos y, en general, personas que conocen, valoran y agradecen su ejemplo.
Durante la ceremonia, se hizo referencia a su trayectoria, donde -junto con su labor como defensor de los derechos humanos, que permitió salvar la vida y mitigar el dolor de muchos compatriotas durante la dictadura militar- siempre destacó su amor por la justicia social.
“Tendemos, por la enormidad de su estatura moral, a fijar la mirada en el papel que el padre Aldunate cumplió durante la dictadura, porque es natural y conmovedor evocar su figura digna y serena, enfrentando la represión para defender a sus conciudadanos detenidos en cárceles secretas, sometidos a tratos inhumanos. Pero eso no pude hacernos olvidar el inmenso aporte de Pepe Aldunate en el tiempo previo a esos tristes años (…) Su tiempo fue de transformaciones, tanto en la Iglesia Católica como en la sociedad en general. Los cambios impulsados por el Concilio Vaticano II y por hombres y mujeres, creyentes y no creyentes, que en los años 60 y 70 aspiraban a construir sociedades más justas y más humanas nutrieron al padre Aldunate”, evocó la presidenta Bachelet.
La directora del INDH, Lorena Fries, por su parte, destacó su forma de lucha: la no violencia activa para defender los derechos fundamentales. “Esta característica específica de su acción como defensor de derechos humanos tiene  un eco profundo en esta institución”, declaró.
Uno de los hechos claves de su vida fue haber creado, junto a otros, el Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo, en los años 80. Osvaldo Aravena, coordinador de la red Laical de Chile y miembro de dicho movimiento, comentó: “Cuando se creó éste movimiento, se reunieron cristianos y gente que no creía para dar esta lucha activa, pero pacífica, muchas veces desafiando fuera de los cuarteles de tortura a la dictadura. José Aldunate fue el estímulo, fue el aliento para que venciéramos ese miedo”.
Al concluir esta emotiva ceremonia, la Presidenta de la República declaró: “El mundo actual necesita más que nunca el ejemplo de mujeres y de hombres como el padre Pepe Aldunate. Cuando crece la intolerancia, la homofobia, el racismo y el nacionalismo son capaces de generar decenas de víctimas, como las que hemos visto en la masacre de Orlando. Cuando la crisis de los refugiados no parece tener fin, cuando las guerras civiles y conflictos étnicos, que muchas veces enmascaran intereses económicos, amenazan a cientos de miles de personas indefensas, necesitamos recordar más que nunca que es posible resistir, ejerciendo la no violencia activa, a las fuerzas que trabajan en favor de la inhumanidad y el odio. Es posible porque lo vivimos, es posible porque lo vimos aquí en el puñado de sacerdotes y laicos que, traspasados por el sacrificio lacerante de Sebastián Acevedo en Concepción, salieron a las calles de Chile para decir basta, para decir no más, nunca más. Por ese ejemplo tan valioso y tan vigente en el mundo de hoy agradecemos y agradeceremos siempre al querido padre Pepe Aldunate”.
*La foto de portada es de Prensa Presidencia.

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