19ª. Semana del tiempo durante el año

Tras la parábola del ‘rico insensato’, que escuchamos al comenzar la semana anterior, Lucas, el evangelista presenta su versión de las palabras de Jesús que invitan a confiar en la providencia de Dios, porque el Padre sabe lo que necesitamos y para Él valemos mucho más que los lirios del campo y las aves del […]

Tras la parábola del ‘rico insensato’, que escuchamos al comenzar la semana anterior, Lucas, el evangelista presenta su versión de las palabras de Jesús que invitan a confiar en la providencia de Dios, porque el Padre sabe lo que necesitamos y para Él valemos mucho más que los lirios del campo y las aves del cielo. Mateo, en su evangelio, pone estas palabras en un contexto que evoca la promulgación de la Ley en el Sinaí. Lucas, en cambio, las usa para motivarnos a confiar en el cariño del Padre. Un cariño que se expresa en las palabras con que se abre el texto que escuchamos este domingo: “No temas, rebañito…”; de manera que en el ambiente de esa expresión viene el llamado a estar preparados para el momento del juicio: El que llega no es un juez implacable, es un señor que premia con generosidad la diligencia de sus servidores. Es el Señor que liberó al Israel de la esclavitud, y su fidelidad es la garantía que tenemos de los bienes que esperamos. Imitemos, entonces, la fe de Abraham y de los patriarcas sin apropiarnos de manera egoísta de los bienes recibidos y estemos preparados, llenos de esperanza, para el retorno del Señor. Con ese espíritu, vivamos nuestro Mes de la Solidaridad, especialmente en esta semana, que nos prepara a la fiesta de san Alberto Hurtado.

Durante la semana, seguiremos acompañando el peregrinar del pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida, en el Deuteronomio y en el libro de Josué, que nos muestra la meta de esa peregrinación. En el Evangelio, seguimos, con Mateo, escuchando a Jesús que nos pondrá a los niños como modelo al cual conformarnos para entrar en el Reino. El lunes, Jesús le recordará a Pedro su realidad de hijo; el miércoles nos recordará que somos hermanos, y el viernes no podríamos olvidar que el modelo del matrimonio es el amor nupcial de Dios por su pueblo, que se manifiesta plenamente en el mismo Jesús, el Esposo que entrega su vida por la Iglesia, su Esposa.

En el  santoral, aunque  el domingo resulta impedida la celebración de santa Clara de Asís (1193-1253), primer fruto femenino de la espiritualidad franciscana; el lunes 12 se puede recordar a santa Juana Francisca de Chantal (1572-1641) fundadora de la Orden de la Visitación. El 13 puede recordarse a los mártires romanos Ponciano e Hipólito (+23x?). El 14, san Maximiliano María Kolbe (1894-1941) nos hace recordar las atrocidades del totalitarismo nazi y es un modelo de dar la vida por otro, como Cristo la dio por todos. El viernes 16 se puede recordar a san Esteban, rey y evangelizador de Hungría (970-1038). Pero la gran fiesta de la semana es la Asunción de la Ssma. Virgen María, el jueves 15. La contemplamos como Madre y figura de la Iglesia, y en ella  podemos ver ya realizada la gloria que esperamos compartir.

Liturgista amateur y colaborador frecuente del sitio Jesuitas Chile. Da Ejercicios Espirituales y forma parte del equipo del Centro de Espiritualidad Ignaciana. Consultor del Arzobispado, de la Conferencia Episcopal y de la Santa Sede en temas de ecumenismo y diálogo interreligioso.

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