Día Mundial del Refugiado en el paso fronterizo Chacalluta: Nada que celebrar

Cientos de personas con pasaporte venezolano se encuentran desde hace días en este paso fronterizo con Perú, esperando conseguir una visa para entrar a Chile. El SJM llegó hasta el lugar para asistir a los inmigrantes que esperan en este verdadero campamento.

“Estoy huyendo de mi país, Venezuela, porque allá no tengo cómo mantener a mi hijo, no tengo cómo darle alimentación y educación. El papá nos abandonó cuando tenía dos meses de nacido mi bebé”, dice Leydi Pérez una de las personas que repletan la entrada del paso fronterizo Chacalluta, en la región de Arica y Parinacota.

Ella junto a su hijo de un año y dos meses fueron parte de los más de 500 ciudadanos venezolanos que estuvieron esperando desde hace días para ingresar al país, trámite que en la mayoría de los casos se lleva el sello de “rechazado”. Por eso, en esta conmemoración del Día Internacional del Refugiado, ellos no tuvieron nada que celebrar.

El Servicio Jesuita a Migrante, SJM, ha estado todo este tiempo en Chacalluta acompañando a quienes hacen filas interminables. Desde la frontera, la encargada del Área Jurídica del SJM, Daniella Brondi nos cuenta el estado de la situación:

Según lo visto en la tarde, parece que el trámite se ha hecho más expedito. Alrededor de 100 personas se encuentran todavía a la espera, mientras que las demás o entraron a Chile o tuvieron que abordar un bus para devolverse al complejo fronterizo de Santa Rosa en Perú. Iremos para allá para ver cómo está esa gente y ver casos particulares.

En tanto, los que siguen esperando su turno en Chacalluta, reciben agua y atención médica en caso de necesitarla, explica Brondi, quien hasta las 18 horas seguía en el lugar prestando apoyo legal y humanitario junto al equipo del SJM.

Varados en la frontera

Fueron más de 500 personas, y pese a que el número disminuyó en las últimas horas gracias a que se agilizó el sistema de recepción de documentos, la situación es dramática.

El problema se habría generado debido a las nuevas medidas migratorias que está aplicando Perú (sólo tendrían 10 días como turistas para definir su futuro) y también las nuevas medidas que el gobierno chileno está aplicando a la hora de aceptar las solicitudes de asilo, como refugiados, a los migrantes venezolanos. El 2018 se concedió la calidad de refugiados a 25 ciudadanos de ese país.

El director nacional del Servicio Jesuita a Migrantes, José Tomás Vicuña SJ, afirma que “hoy se está viviendo una crisis humanitaria en la frontera. Esas personas requieren de una respuesta inmediata. Son ciudadanos migrantes y refugiados que están lidiando con horas de espera, bajo condiciones extremas, muchos con sus hijos. Llamamos a la autoridades chilenas, pero también regionales a reafirmar su condena a la violación de derechos humanos y a solidarizar con el pueblo venezolano no sólo con aquellos que están en Venezuela, sino también aquí, en Chile. Ante esto hay que dar respuesta y no sólo quedarse en lo administrativo”.