¿En qué consiste el Sínodo de la Amazonía y cómo podemos ayudar en el desafío de cuidar la Casa Común?

De forma didáctica el P. Juan Diaz SJ. nos explica las implicancias que tendrá este encuentro que comienza el 6 de octubre en Roma y el papel de los laicos para contribuir en la conversión ecológica en nuestro continente.

Después del largo camino iniciado con el anuncio del Sínodo de la Amazonía en octubre de 2017, de muchas actividades, diálogos, construcción colectiva, escucha profunda y encuentro, finalmente nos encontramos a pocos días del inicio de este importante acontecimiento en Roma.

Conscientes de la importancia del encuentro que comienza el domingo 6 de octubre queremos acercar sus implicancias a la gente común ¿Sabemos realmente que implica un Sínodo y de que forma podemos unirnos como Iglesia para pensar un mundo mejor?

El Director del Centro de Espiritualidad Ignaciana, P. Juan Diaz SJ., nos explica en tres pasos su importancia y cómo podemos aportar a crear una nueva conciencia que tenga el cuidado de nuestra Casa Común como una de las prioridades de vida.

¿En qué consiste un Sínodo en nuestra Iglesia?

Un Sínodo es una asamblea de Obispos de distintas partes del mundo que se reúnen en ocasiones determinadas, o para tratar asuntos especiales y es una reunión consultiva que asesora al Papa en un tema propuesto.

Para este Sínodo, que se celebrará en Roma este mes de octubre, el objetivo que se ha señalado es “encontrar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, sobre todo de los indígenas, muchas veces olvidados y sin una perspectiva de un futuro sereno, también por la causa de la crisis de la foresta amazónica, pulmón de fundamental importancia para nuestro planeta”. Como preparación a este evento se han hecho consultas al Pueblo de Dios y se ha elaborado un documento de trabajo. Al concluir el Sínodo se le entregará al Papa las conclusiones y éste elaborará una exhortación apostólica.

¿Cuál es la importancia que ve usted en este Sínodo por la Amazonía?

Es de mucha importancia esta reunión porque, no obstante que se refiere a una región como la Panamazonía (formada por nueve países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Suriname, Guayana y Guayana Francesa), las reflexiones propuestas irán más allá del territorio geográfico, pues el tema abarca toda la Iglesia y se refiere al futuro del planeta. Hay que tener en cuenta que esta región es una importante fuente de oxígeno para toda la tierra, donde se concentran más de un tercio de las reservas forestales primarias del mundo.

El Amazonas es una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, conteniendo el 20% del agua dulce no congelada. El Documento Preparatorio del Sínodo ha señalado que “la Asamblea Especial para la Panamazonía está llamada a encontrar nuevos caminos para hacer crecer el rostro amazónico de la Iglesia y también para responder a las situaciones de injusticia de la región”. Por tanto, se puede decir que será uno de los eventos más importantes de la Iglesia Católica para este año.

¿Qué aportes podemos hacer los laicos para constribuir en este ejercicio y en el cuidado de la Casa Común?

Ciertamente nosotros los cristianos estamos llamados a esa “conversión ecológica” a la que ha llamado el Papa, que consiste en desenmascarar nuestros estilos de vida que agreden a la creación. Esto supone una actitud de humildad de parte nuestra dándonos cuenta de que no somos dueños absolutos de la creación, sino meros administradores de ella y que debemos hacer un uso responsable de todos los bienes que en ella existen. El gran desafío que tenemos es el de encontrar a Dios en la naturaleza. Además, será todo un desafío acoger expresiones de la cosmovisión y espiritualidad indígena que pueden enriquecer nuestra fe. Constituye también un gran desafío para la Iglesia en la Amazonía discernir como se seguirá anunciando el Evangelio de Jesucristo.

La selva amazónica es de vital importancia para el planeta y se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana donde predomina una «cultura del descarte» (LS 16) y una mentalidad extractivista. La Amazonía es una región con una rica biodiversidad, es multi-étnica, pluri-cultural y pluri-religiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia.

Te invitamos a seguir el desarrollo de El sínodo de la Amazonía en nuestra página y unirte en la campaña “Nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral”:

“La peregrinación desde la Amazonía para muchos comienza ya: salir de sus comunidades en canoa, avioneta, a pie, en fin, nos ponemos en camino, nos disponemos al Espíritu y emprendemos a la recta final, de esta primera etapa que culminará en la Asamblea Sinodal del 6 al 27 de octubre”.