Los datos de la migración en Chile

Hace aproximadamente una década que la realidad migratoria en Chile ha cambiado. Es por eso que el Servicio Jesuita a Migrantes dio a conocer un estudio en el que se presentan los principales aspectos de la movilidad humana hacia nuestro país a partir de los datos del Censo 2017.

Migración en Chile, un análisis desde el Censo 2017

Desde los datos estudiados, se pueden observar tres patrones del fenómeno migratorio en el país durante la última década: aumento considerable de la cantidad de migrantes, diversificación del país de origen, y asentamiento en distintas regiones.

De acuerdo al Servicio Jesuita a Migrantes SJM, la integración es lo más beneficioso no sólo para los migrantes, sino para toda la sociedad. Por ello más vale invertir primordialmente en programas de integración, que tener que hacerlo después por las consecuencias de la exclusión. En esta línea, no debemos mirar únicamente las fronteras; sino también la ciudad y la interacción entre personas migrantes y chilenas. Hay aspectos legislativos y culturales, por ello el Servicio Jesuita a Migrantes SJM ha señalado que se necesitan políticas intersectoriales y con una perspectiva intercultural.

Los datos

El Censo 2017 arrojó que el 67% de la población migrante radicada en el país lo hizo entre 2010 y 2017, lo que muestra que cerca de dos tercios del total de extranjeros en Chile lleva menos de 10 años. Pero de ese porcentaje, un 61% lo hizo entre 2015 y 2017.

Las principales nacionalidades presentes en Chile cambiaron considerablemente respecto al Censo 2002. Si bien el colectivo peruano continúa siendo el más grande en el país, su porcentaje ha disminuido.  Destaca el crecimiento del colectivo colombiano y venezolano, quienes representan el 14,1% y 11,1% de los migrantes residentes en Chile, respectivamente. Por otro lado, el colectivo haitiano, que en años anteriores era visto como un colectivo incipiente o prácticamente inexistente, a abril de 2017 representaba el 8,4% de los migrantes residentes en Chile.

Respecto del género, el Censo 2017 demuestra que por cada 100 mujeres migrantes hay 97,38 hombres migrantes.

Por otro lado, la población migrante residente en Chile se destaca por una marcada incidencia en edad laboralmente activa.

Cabe destacar que la migración ha tenido una tendencia a la concentración territorial en algunas regiones (focalizada en ciertas comunas). Los flujos migratorios que llegan a Chile se asientan mayoritariamente en la Región Metropolitana con un 65,24% y en el Norte Grande, correspondientes a las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá e Iquique, con un 32,82%.

Algunas reflexiones del SJM

El Papa Francisco ha invitado a actuar en torno a cuatro verbos hacia la población migrante: acoger, proteger, promover e integrar. En esta línea, el Servicio Jesuita a Migrantes invita a que la primera palabra dirigida a un migrante sea “cómo estás” o “cuál es tu nombre”, no “cuál es tu situación migratoria”. La acogida nos hace ver como iguales.

Hoy, más que nunca antes en la historia del país, podemos afirmar que Chile es país de migrantes, tanto por los antepasados de quienes vivimos acá, como por quienes han llegado al país durante la última década. Será tarea de la ciudadanía, sociedad civil, academia, sector privado y Estado, poder ir tomando las medidas que fortalezcan los derechos y la convivencia de este nuevo Chile.

Todos los datos, conclusiones y reflexiones de este estudio del Servicio Jesuita a Migrantes, se puede descargar desde acá.