¿Qué celebramos en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen?

El 15 de agosto recordamos la partida de nuestra Madre al encuentro de su hijo, un día para disfrutar en familia el feriado y para reflexionar el camino de esperanza que ella nos prepara hacia el cielo.

Este jueves 15 de agosto disfrutamos de un feriado que nos dará tiempo de estar en familia, sin embargo, ¿sabes por qué en nuestra Iglesia conmemoramos el día de la Asunción de la Virgen?

Los agradables 21° que se esperan para esta tarde invitan a los paseos al aire libre, así como también a la reflexión con respecto a este dogma, marcado por la partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo.

Para entender el misterio de esta fecha el P. Juan Díaz Sj., Director del Centro de Espiritualidad Ignaciana, nos explica la importancia y el papel de nuestra Madre y su trascendencia:

“La asunción de la Virgen María es un dogma definido por Pío XII el 1 de noviembre de 1950. Aunque, desde mucho antes (siglo VI) en este día de agosto se celebraba el momento en que la Virgen se quedó dormida. María es quien participa plenamente de la resurrección de Cristo en cuanto que estuvo perfectamente unida con él, escuchando su palabra y poniéndola en práctica. Por tanto, ella conserva su cuerpo después de la muerte, libre de la corruptibilidad y Dios se la lleva al cielo”. 

Mira las lecturas del Evangelio de esta semana.

Mientras la Virgen María se eleva en cuerpo y alma a la gloria celestial, su partida nos habla de cerca sobre nuestra propia y próxima resurrección.

“La Asunción de María nos sostiene hoy en la esperanza, en medio de los peligros y problemas que tenemos y en la lucha por ordenar nuestra vida de la mejor manera. Nada de pesimismos ni aferramientos obsesivos a seguridades. Significa una mirada del corazón a la esperanza, comenta Juan Díaz SJ.

“La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos”, Constitución Munificentisimus Deus de la Iglesia.