¿Qué hemos aprendido de esta crisis?

A continuación la Palabra CPAL del mes de julio de 2019, por Cristián del Campo SJ, provincial de Chile.

La crisis de credibilidad que vive la iglesia chilena y que también ha golpeado fuertemente a la Compañía de Jesús, producto de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, nos ha empujado a revisar y reflexionar en torno a las causas de la pérdida de credibilidad y confianza en la institución.

Ha sido una oportunidad dolorosa de aprendizaje descubrir cuánto daño y sufrimiento pudieron causar algunos de los nuestros al abusar de personas inocentes e indefensas, así como nuestra negligencia en varios casos para actuar como era debido.

Debemos ponernos como objetivo lo que ha dicho el Papa Francisco: “la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales delitos, porque los pecados y crímenes de las personas consagradas adquieren un tinte todavía más oscuro de infidelidad, de vergüenza, y deforman el rostro de la iglesia socavando su credibilidad”.

Pero en concreto, ¿qué hemos aprendido?

En Chile, los jesuitas hemos aprendido varias lecciones de gran importancia. Un primer aprendizaje ha sido aprender a poner en el centro a la persona abusada, para primero escucharla, acogerla e intentar reparar el daño causado. Hay que ponerse del lado de las víctimas y buscar justicia y reparación.

Hemos aprendido que la dignidad de las personas, especialmente los más vulnerables, está primero que el prestigio, la imagen y la reputación de la institución. Ya lo reafirmaba el Papa Francisco el 24 de febrero de este año desde Roma al finalizar el encuentro sobre la protección de los menores en la iglesia: “Si en la iglesia se descubre incluso un solo caso de abuso -que representa ya en sí mismo una monstruosidad -, este caso será afrontado con la mayor seriedad.”

En este largo proceso hemos aprendido a llamar las cosas por su nombre, reconociendo que el abuso sexual es un delito deleznable y no una falta moral. Y, aún más importante, que no se puede comprender el fenómeno de los abusos sexuales sin considerar el abuso de poder, ya que los abusos sexuales son siempre una consecuencia de la supremacía o el control que ejerce una persona sobre otra, aprovechándose una posición de inferioridad o vulnerabilidad.

Hemos aprendido, también, que la transparencia y celeridad en la entrega de información a la opinión pública en casos de abusos, es fundamental para la credibilidad de la institución; una comunicación que sea proactiva y no reactiva, sabiendo cuidar la honra de las personas y el debido proceso.

Cultura de cuidado 

La Compañía de Jesús en Chile ha desarrollado una política de prevención de abusos sexuales implementando diversas medidas para asegurar en todas sus obras espacios sanos y seguros, especialmente en aquellas instituciones al cuidado de niños, adolescentes y adultos vulnerables.

Asimismo, en 2018 se constituyó una Comisión de Estudio y Propuestas sobre Abuso Sexual, Prevención y Reparación, integrada por destacados profesionales independientes. Dicha comisión sesionó mensualmente durante 9 meses y a fines de enero de este año entregó un informe donde propone acciones y mejoras concretas respecto de la prevención de abuso sexual y los procedimientos de acogida, investigación y acompañamiento de los casos de abuso que involucran a miembros de la Compañía de Jesús en Chile.

Siguiendo esas recomendaciones, el 5 de abril se reorganizó el Centro de Prevención y Reparación, oficina destinada a recibir las denuncias, gestionar los procesos en curso y dar mayores garantías de imparcialidad y profesionalización en materias de prevención y reparación. Este Centro es liderado por una abogada penalista y cuenta en el equipo con el trabajo de dos jesuitas y una psicóloga experta en el trabajo con víctimas de abusos sexuales.

También como fruto de las recomendaciones de la Comisión de Estudio, se ha constituido un Comité de Recepción de Denuncias, cuyo objetivo es asesorar al Provincial en todo lo que implica el inicio y desarrollo de las investigaciones canónicas que afectan a algún miembro de la Compañía. Este comité está integrado por una abogada penalista, un abogado experto en derechos humanos y una psicóloga con vasta experiencia en trabajo con víctimas. El Provincial, voluntariamente, se ha comprometido a seguir las indicaciones de este Comité para lo que implica la decisión de abrir una investigación previa canónica.

Estamos en camino. Hemos aprendido mucho, pero nos falta aún mucho por recorrer. El mayor desafío es consolidar el cambio de cultura, una cultura del cuidado, la escucha, el diálogo, la transparencia y la reparación. Solo así nos haremos cargo de nuestro pasado y seremos capaces de prevenir que situaciones tan dolorosas como las vividas no vuelvan a repetirse en el futuro.

Cristián del Campo SJ

Provincial de Chile