Vigésima cuarta semana del tiempo durante el año

Comentario a las lecturas de la liturgia del 17 al 23 de septiembre.

En este mes de la Patria, además de darle gracias al Señor por lo que en ella nos regala, se nos presentan –y últimamente se acumulan- motivos para arrepentirnos, para pedir perdón y para perdonar. Y, como Pedro en el evangelio de este domingo, muchas veces nos preguntamos: ¿Hasta cuántas veces?  Y, si es popular la frase: “La tercera es la vencida”, al igual que Pedro, preguntaremos “¿Hasta cuatro veces?”. Y como a Pedro, Jesús nos responde: “…setenta veces siete”. Y, por si no hemos entendido que eso significa “siempre”. Jesús agrega la parábola de los dos deudores, en la que, si no podemos calcular la cifra fabulosa de la deuda perdonada (unas 270 toneladas de plata), la segunda  (400 gramos) no es una bagatela: Es el equivalente a más de tres meses de sueldo en la época.

Por eso, las primeras lecturas de la mesa de la Palabra en este domingo, no sólo nos dan los consejos sabios del Eclesiástico, sino que nos recuerdan nuestra propia deuda: “tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor”. Es la realidad que debemos compartir con los demás; la que nos permitirá vivir sin conservar ningún rencor, perdonando toda deuda que otra persona haya podido contraer con nosotros. Fijémonos, además que, si aplicamos la parábola a nuestra propia vida, deberíamos rezar el Padre Nuestro pensando al menos una frase distinta: “Haz que perdonemos las ofensas recibidas, como has perdonado las que cometimos”. Para ello, deberemos contribuir, reconociéndonos deudores perdonados.

En el leccionario ferial, tendremos ocasión esta semana de escuchar los consejos de Pablo en la primera carta a Timoteo; podremos también reflexionar sobre el modelo de iglesia que se nos presenta: Una iglesia que ora por las autoridades políticas y que es regida por ministros seleccionados, modelos cercanos de vida para su comunidad. En año de elecciones, vale la pena reflexionar sobre ambos aspectos. Por su parte, el evangelio de san Lucas nos hace contemplar en la semana escenas del ministerio galileo de Jesús: su asombro ante la fe del centurión, la resurrección del hijo de la viuda y la parábola del sembrador, mientras comienzan a producirse las contradicciones anunciadas por Simeón: hay quienes siguen a Jesús, hombres y mujeres, pero hay quienes sólo lo juzgan y no se dejan mover por Él.

El santoral de la semana es variado. Ya no está en el calendario universal san José de Cupertino, franciscano (+1663) a quien se recuerda el 18, pero sí está san Jenaro, el 19, obispo y mártir (+305), patrono de Nápoles. El primero tiene una biografía pintoresca por su don de levitación; el segundo es recordado cada año por el “milagro” de su sangre. El 20 se recuerda a san Andrés Kim Taegon (+1845) y los 103 mártires canonizados de los cerca de 10 mil de Corea, iglesia fundada sobre todo por laicos durante el siglo XVIII. El miércoles 21 recordamos al apóstol y evangelista san Mateo, martirizado en Etiopía, según algunas tradiciones. El 23 se recuerda a san Pío de Pietrelcina (+1968) místico y taumaturgo capuchino, bastante popular entre nosotros.