Vigésima sexta semana del tiempo durante el año

Comentario a las lecturas de la liturgia del 30 de septiembre al 6 de octubre.

“El que no está contra nosotros, está con nosotros”, escuchamos de labios de Jesús en este domingo. Tras habernos invitado a seguirlo por el camino de la cruz, nos pone en guardia, para que no nos sintamos un círculo íntimo de iniciados, ni sintamos, como Josué en el cuadro que se nos presenta en la primera lectura, que los carismas son un privilegio que debemos guardar celosamente para ‘los nuestros’.

Escuchamos estas palabras también en un contexto complejo como Pueblo de Dios que peregrina en Chile, cuando cerramos nuestro “Mes de la Patria” que es también Mes de la Biblia para la mayoría de los cristianos: Los católicos recordamos este mes a san Jerónimo, patrono de los biblistas, mientras en la tradición protestante se celebra el recuerdo de la primera edición de la Biblia en Español, el 28 de septiembre de 1569. El que celebremos al mismo tiempo este mes de la Biblia debería ser motivo de gratitud por los pasos que en los últimos años se han dado para que se perciban con verdad las palabras de Jesús: No nos definimos contra los demás cristianos… estamos juntos queriendo llevar la Palabra de Dios a un país que la necesita. Como Moisés, nos alegramos de que el Señor infunda su Espíritu en toda la gente que lo busca con sincero corazón, y confiamos en que ese mismo Espíritu nos iluminará para que renovemos nuestra vida eclesial.

Con esta actitud podemos escuchar las desafiantes palabras de la carta de Santiago, para reconocer que el Señor nos las dirige también a nosotros… Los ricos no están al frente… somos nosotros mismos los que nos apropiamos de bienes materiales y espirituales, y no los compartimos. La desigualdad escandalosa en la distribución de los bienes materiales es el fruto de una actitud generalizada de búsqueda del provecho propio. Por eso, al mismo tiempo que agradecemos al Señor que nos recuerda nuestra unidad en la misión, le pedimos su gracia para no ser sordos a sus llamados a la conversión: el que nos hace por medio de Santiago, y los que el mismo Jesús nos hace advirtiéndonos que debemos mirar con atención las que pueden ser ocasiones de escándalo…

La Mesa de la Palabra en la semana, nos presenta el lunes la misma escena evangélica, relatada ahora por Lucas. El contexto litúrgico es otro: Esta semana nos asomamos al libro de Job.  Se omiten las recetas de los amigos de Job, tan típicas de quienes creen que Dios tiene que actuar de acuerdo con la imagen que nos hemos hecho de Él. En cambio, tendremos ocasión de percibir la angustia del justo afligido,  a quien se le ha desmoronado su imagen de Dios, y  es invitado a aceptar el misterio de la contingencia humana, que, finalmente no encontrará respuesta sino en Jesucristo. A él lo contemplamos en las escenas centrales del evangelio de Lucas, yendo decididamente a Jerusalén, mientras envía en misión a los setenta y dos y los recibe lleno de gozo porque el Padre se revela a los pequeños y no a los sabios.

Se revela a pequeños como Teresa del Niño Jesús (1873-1897), patrona de las Misiones desde el Carmelo de Lisieux, a quien recordamos el lunes. Y el Señor cuida a sus pequeños por medio de sus mensajeros, losÁngeles Custodios que recordamos el martes 2. Y eleva el Señor a pequeños como el hermano Francisco de Asís (1182-1226), cuya memoria se celebra el jueves 4. También agradecemos al Señor por quienes optan por el silencio y la oración después de haber sido considerados grandes en este mundo, como san Francisco de Borja (1510-1572), celebrado el miércoles 3 en el calendario de la Compañía de Jesús, o san Bruno, fundador de los Cartujos (+1101), a quien se recuerda el sábado 6.

Liturgista amateur y colaborador frecuente del sitio Jesuitas Chile. Da Ejercicios Espirituales y forma parte del equipo del Centro de Espiritualidad Ignaciana. Consultor del Arzobispado, de la Conferencia Episcopal y de la Santa Sede en temas de ecumenismo y diálogo interreligioso.

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