El sábado 14 de diciembre, en una eucaristía presidida por Mons. Cristián Roncagliolo, obispo auxiliar de Santiago, fueron ordenados diáconos en tránsito sacerdotal Cristián Viñales SJ, Eduardo Anaya SJ, Frank Gutierrez SJ e Ignacio Puiggari SJ.

Luego de la liturgia de la Palabra, el provincial de la Compañía de Jesús, Gabriel Roblero SJ, presentó a los cuatro jóvenes, quienes expresaron públicamente su voluntad de recibir el Orden diaconal, se comprometieron a vivir en celibato y a consagrarse a la Iglesia con humildad y amor, en colaboración con el Orden Sacerdotal y para el bien del pueblo cristiano.

Lavar los pies de los discípulos

En su homilía, Mons. Cristián Roncagliolo hizo referencia a la actitud de servicio de Jesús, que se entrega hasta dar la vida. Esa actitud de Cristo servidor es el horizonte de estos nuevos diáconos: “Este momento de gracia ocurre en un momento histórico convulsionado. Esta situación no puede sernos indiferente, sino que por el contrario habla acerca de cómo, dónde y de qué modo hemos de vivir el ministerio de servicio al estilo de Jesús siendo proféticos testigos del Evangelio de la justicia y la paz, de misericordia y transformación, de memoria y esperanza”.

“¿Comprenden lo que he hecho por ustedes? Por qué Cristo hace esta pregunta. El humilde gesto pareciera no requerir más explicación, sin embargo, hay algo más hondo. El signo del lavado de los pies va mucho más allá de la acción misma de servir. De ahí que los diáconos realizan un servicio que remite siempre a Cristo. El diácono por tanto sirve al modo de Jesús y orienta su acción hacia el Señor, al mismo tiempo que se despoja de la propia vida hacia los demás”, explicó Mons. Roncagliolo.

Luego el obispo recalcó que el diácono es signo visible de la cercanía de Dios con su pueblo, y por eso, los invitó a cuidar su cercanía con los pobres, sabiendo que ser consagrado no sólo provoca una cercanía humana, sino que hace que la proximidad de Dios sea una realidad viva y eficaz; aprender a ser luz, a escuchar con atención a mostrarse siempre disponibles ante los abatidos y quienes se sientan fuera de la sociedad; ejercitarse en la gratuidad mariana que visita, escucha y acompaña; aprender a darse con todo el corazón sabiendo que como enseña Alberto Hurtado darse es cumplir justicia, es ofrecerse a sí mismo con todo lo que se tiene, es orientar toda nuestra capacidad de acción hacia el Señor.

Tras la homilía, Cristián, Eduardo, Frank e Ignacio fueron ordenados diáconos a través de la imposición de manos del Obispo y de la plegaria de ordenación. Luego, sus familias y los sacerdotes elegidos como padrinos ayudaron a revestirlos con la estola cruzada según el modo diaconal. Inmediatamente después, Mons. Roncagliolo les entregó el libro de los evangelios, de los cuales estos nuevos diáconos, son mensajeros, recordándoles que crean, enseñen y practiquen la Palabra de Dios.

En representación de los nuevos diáconos Frank Gutierrez SJ realizó la acción de gracias, momento en el que hizo memoria agradecida de todas esas personas que los ayudaron a ver al Señor en sus vidas.

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