Publicado en Revista Jesuitas Chile n.49

 Por Javier Ríos R.

Consolidar la opinión de los más vulnerables y excluidos, llevándolas a autoridades locales y nacionales, para así contribuir en la toma de decisiones soberanas en los procesos de la agenda social. Esa fue la motivación que había detrás de los diversos cabildos convocados por algunas de las obras sociales de la Compañía de Jesús. Por otra parte, el Hogar de Cristo y Techo, junto a Fondo Esperanza, crearon sus Círculos Territoriales, y el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), Infocap y el Santuario del Padre Hurtado también se movilizaron para recoger información sobre los sentimientos, rastrear las causas, formular las demandas y planear ideas para presentar a la autoridad, buscando generar cambios sociales.

Los Círculos Territoriales se transformaron en una buena herramienta para promover el diálogo y la participación ciudadana en las diferentes comunidades. Estos conversatorios de grupos pequeños facilitaron la conversación entre pares y garantizaron el derecho de los vecinos a ser escuchados, ocupando de forma didáctica los elementos que adaptan el modelo a esta contingencia.

“El objetivo de los Círculos Territoriales es convocar a personas en situación de pobreza y exclusión que generalmente no son parte de las discusiones o cambios transformadores de la sociedad”, señaló el Director Social del Hogar de Cristo, Paulo Egenau, a propósito de la iniciativa.

Por su parte, y replicando este modelo, el SJM también se sumó a las actividades con un cabildo abierto a la comunidad de Arica, además de su participación informando sobre la coyuntura en la población Nogales de Estación Central, donde vive un alto porcentaje de migrantes. La atención no paró nunca y se articuló en torno a la aplicación tecnológica MigrApp, que permitió ayudar a toda la gente que no se atrevía o no podía llegar a las oficinas de esta obra, ubicadas en pleno centro de la capital.

Infocap también se movilizó a raíz de la crisis social, organizando jornadas de reflexión, mientras los estudiantes llegaban a clases. Conforme pasaban los días, alumnos y equipos de trabajo pudieron ser fuente de ayuda directa para la Comunidad de Organizaciones Solidarias, un espacio de encuentro, colaboración y articulación de obras de la sociedad civil que trabajan al servicio de personas en situación de pobreza y exclusión social en Chile. La entidad reúne a más de 200 organizaciones que en su conjunto colaboran con más de 900 mil personas.

En el Santuario del Padre Hurtado la oración y la acción se hicieron carne desde el primer día. Partiendo con una “Misa por la Paz” para todo el personal que trabaja en el Santuario, en la Fundación Padre Alberto Hurtado, y abierta a la comunidad de Estación Central. También el Museo puso a disposición el Auditorio Asich, donde se realizaron cabildos y todo tipo de reuniones.

Las primeras emociones que surgieron en estos cabildos hablan de sentimientos comunes, y entregan directrices para trabajar próximamente en las mismas obras. Se pudo constatar la preponderancia de la rabia, la esperanza, la tristeza y el miedo, según cuenta José Francisco Yuraszeck sj, Capellán del Hogar de Cristo. “De lo más notable de esto es que se percibe un deseo grande por participar, tener protagonismo. Hay que compatibilizarlo con las dificultades de este tiempo; a todos nos ha sido difícil el transportarnos, pero, así y todo, ha habido encuentros a nivel territorial, en municipalidades, e incluso en la familia o grupos de amigos. Hay una demanda por reunirse y conversar. El “cara a cara”, el “encontrarse”, es una de las salidas de esta crisis”.  Los grupos participantes han planteado también prioridades ante las necesidades que requiere el país: reformas al sistema político, transparencia, pensiones, salud e ingresos han sido los conceptos más demandados.

Universidad abierta y taller de contención emocional

La Universidad Alberto Hurtado (UAH) ocupó sus instalaciones para actividades acordes al momento: el 30 de octubre realizó un cabildo abierto multiestamental, en el que participaron más de 350 personas, y se creó la UAH Piensa Chile, iniciativa que reúne columnas, investigaciones y propuestas que dan respuesta a la crisis social.

Ante la pregunta: ¿qué aporte hacemos como Universidad frente a lo que está ocurriendo?, se generaron diversos espacios creados por alumnos y por la comunidad, como la capacitación en primeros auxilios psicológicos, los talleres de análisis de la Constitución, o el conversatorio “Violaciones a los DD.HH.: concepto y deberes del Estado”. Además, estudiantes organizaron el Pikete Jurídico, agrupación que brinda asesoría jurídica en casos de violaciones a los derechos humanos.

Trabajos que ayudaron a entender el nuevo fenómeno social. Propuestas innovadoras, como la del Proyecto AMA, del Departamento de Periodismo de la universidad, iniciativa que pretende dar forma a un archivo audiovisual sobre violencia tras el estallido.

Según Patricia Rivera, académica a cargo del proyecto, “AMA nace porque entendemos que había que hacer algo con la contingencia; veíamos que había muchas violaciones a los derechos humanos, hechos de violencia. Si uno miraba las redes sociales, notaba que la gente ocupaba sus celulares  como una herramienta para denunciar, para decir ‘esto está pasando, estoy aquí’. Nosotros fuimos a rescatar las historias que están detrás de esos hechos. Los seres humanos, cuando estamos expuestos mucho tiempo, nos podemos insensibilizar a algunas historias y eso es lo que no queremos que pase. Que detrás de cada perdigón en el ojo hay una historia de vida, que se modificó, que se fracturó… personas que sufren. Es un archivo de memoria, son cosas que no queremos que se repitan y, si no es con imágenes, no hay manera de saber”.

Por su parte, en el Centro de Espiritualidad Ignaciana, conscientes que los cambios sociales y las muestras de violencia que llenaron los noticiarios trajeron consigo una fuerte sensación de miedo; y, además, pensando en las personas afectadas, desbordadas emocionalmente o con síntomas de estrés, crearon el taller: “Contención emocional y reducción del estrés para vivir en el nuevo Chile”.

La actividad, abierta a todo público, estuvo a cargo de Gustavo Pallamares, psicólogo, terapeuta sistémico y colaborador del Centro. “A partir de esta situación de contingencia, quisimos invitar a todas las personas a conocer herramientas prácticas y concretas tomadas de las últimas investigaciones de la neurociencia, para el adecuado manejo del estrés y convertirlo en un aliado y no un enemigo”, señalaron desde la organización.

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