Nelly León, capellana de la Cárcel de Mujeres: “A la Iglesia la sostienen las mujeres, pero no están donde se toman las decisiones”

Por: Javier Rios R.
Este 8 de marzo se conmemora el día Internacional de la Mujer a lo largo del mundo con una invitación a la reflexión en torno a la sociedad que queremos crear a futuro y con diferentes actividades que en Chile buscarán seguir logrando cambios reivindicativos a toda escala.
Esta revolución se da en todos los ámbitos de la sociedad; también en la Iglesia, donde las mujeres, con trabajo y dedicación, buscan ganarse un lugar. Es el caso de Nelly Leon, capellana de la Cárcel de Mujeres que este sábado 9 estará en el Centro de Espiritualidad Ignaciana liderando la conversación junto a un panel de expertas en la “Jornada de Reflexión para Mujeres: cómo vives el rol de la mujer hoy y los desafíos”.
Antes de su participación es este conservatorio se tomó un tiempo para conversar con Jesuitas.cl y entregar su visión desde su trabajo en el Centro Penitenciario Femenino (CPF) de San Joaquín y la fundación Mujer Levántate:
¿Cómo vives este periodo de cambios en la sociedad con el papel de la mujer  en constante evolución?
Creo que a nivel general ha habido un despertar. Una reivindicación más bien. Socialmente ha habido avances, pero estamos a años luz de una igualdad de género, igualdad entre hombre y mujeres, a nivel social, político y eclesiástico falta muchísimo más todavía. Que la sociedad le haya dado un lugar más relevantes es un tema ganado por las mujeres, pero es un proceso lento, de poder, en que históricamente la sociedad ha construido a una mujer en un lugar de segunda categoría. Salvo excepciones o iluminadas que en algún momento han aparecido. El común de las mujeres han estado relegadas, hasta hace poco uno decía “la señora de” o “viuda de”, no era “ella” en sí misma.
¿Crees que nuestra sociedad está progresando en el tema? ¿Te entusiasmas el ímpetu juvenil que está logrando cosas impensadas para tiempos anteriores?
Se ha evolucionado. Todo pasa por un tema de educación, de formación. Antiguamente las mujeres estaban relegadas a ser mamá y las que no, se consagraban. Hoy en día, en cambio, la mujer es profesional, va a la Universidad, estudia igual que los varones. Hay un avance significativo que pasa por la educación, el nivel social que está y de la educación que trae de los niveles pre básicos, básicos y medios.
¿Cómo analizas la situación de la mujer en la Iglesia?
Si a nivel social se ha avanzado “a paso de burro”, en la Iglesia venimos “a paso de tortuga”. Es muchísimo más lento y es difícil que se dé porque la Iglesia se concibió con una estructura de las congregaciones tremendamente piramidal y basada en el hombre. No así como Jesús, que concibió la misión de otra forma.
¿Qué destacas del movimiento social que busca reivindicar a la mujer?
Me entusiasma harto la fraternidad, el servir a otras. Es importante, por ejemplo, que en la cárcel de mujeres haya una mujer coordinando el tema pastoral, el de voluntariado, y todo el servicio y la misión dentro de ella. No tenemos que olvidar que a la Iglesia la sostienen las mujeres, pero no están donde deben estar en la toma de decisiones. En este sentido, son pasos que se tienen que ir dando a todos los niveles, diocesanos y también en las congregaciones. Especialmente en las de hombres que es difícil entrar ahí. Se debe construir desde la fraternidad, del afecto, la aceptación y valoración del otro y la otra.
Eres destacada como una mujer que cambia la sociedad ¿Cómo lo vives en tu fundación Mujer Levántate?
En el equipo de Mujer Levántate las profesionales son puras mujeres, “mujeres para mujeres”, en ese sentido. Nosotras tenemos una forma y una sensibilidad especial para tratar a las mujeres: ver dónde están sus desafíos y sus preocupaciones también. Están empoderadas con un proyecto súper bonito, trabajando en un post penitenciario, para re vincular las familias de las mujeres con ellas mismas y sus hijos. Aquí lo más importante es la sensibilidad.
El 8M es un día reivindicativo, ¿cómo lo vives? 
Espero que sea una marcha vivida en paz, sin violencia. No vamos por la fuerza, más bien por el respeto, el amor y el diálogo. Espero que participen la mayor cantidad de mujeres, pero sin violencia.
¿Cómo ves el futuro para la mujer en Chile?
Espero que haya una transformación social en el tema de la mujer. Para que eso pase tiene que haber formación. Es importante la educación porque la vulneración de derechos ocurre a los pobres que son eternamente vulnerados y las mujeres son los más pobres entre los pobres, porque son madres a muy temprana edad, tienen que hacerse cargo de los hijos. En este caso hay un tema de desigualdad social que igual influye en la valoración de las mujeres. Espero que Chile sea un país más justo y solidario y desde esa perspectiva lleguemos a ser todos iguales, sin violencia y respetándonos los unos a los otros. Es un desafío, quizás no me toque verlo, pero es un gran desafío que las mujeres ya dimos el primer paso, las cartas están echadas y no se puede detener.
Por: Javier Rios R.
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