Papa Francisco: Un año dedicado al amor familiar

Ver Amoris Laetitia
La familia, Iglesia doméstica
“La experiencia de la pandemia – se lee en el comunicado del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida – ha puesto de relieve el papel central de la familia como Iglesia doméstica y ha subrayado la importancia de los vínculos entre las familias”. A través de las diversas iniciativas de carácter espiritual, pastoral y cultural previstas en el Año “Familia Amoris Laetitia”, el Papa Francisco “se dirige a todas las comunidades eclesiales del mundo, exhortando a cada persona a ser testigo del amor familiar”.
Instrumentos de formación al servicio de las comunidades
El Dicasterio, prosigue el texto, pondrá a disposición de las parroquias, diócesis, universidades, movimientos eclesiales y asociaciones familiares, “herramientas de espiritualidad familiar, de formación y acción pastoral sobre la preparación al matrimonio, la educación en la afectividad de los jóvenes, y la santidad de los cónyuges y de las familias que viven la gracia del sacramento en su vida cotidiana”. Además, se organizarán simposios académicos internacionales “para profundizar en el contenido y las implicaciones de la Exhortación Apostólica en relación con cuestiones de gran actualidad que afectan a las familias de todo el mundo”.
Un sitio web dedicado en varios idiomas
Con vistas a la inauguración el próximo 19 de marzo, el Dicasterio Vaticano ha preparado en particular un folleto informativo que puede descargarse del sitio dedicado: www.amorislaetitia.va. Desarrollado en cinco idiomas, inglés, francés, español, portugués e italiano, el sitio se actualizará con las propuestas e iniciativas que se desarrollarán gradualmente durante este año especial.
Los objetivos del Año Familia Amoris Laetitia
En la Exhortación del Papa Francisco, de la cual se quiere difundir su contenido, se expresan los objetivos del Año. El primero es “hacer experimentar que el Evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera”. Y, se lee en el folleto, una familia que descubre y experimenta la alegría de tener un don y ser a su vez un don para la Iglesia y la sociedad “puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo”. Un segundo objetivo es proclamar el precioso valor del sacramento del matrimonio que “tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano”. Y también: “hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar” y a los jóvenes “conscientes de la importancia de la formación en la verdad del amor y del don de sí mismos”. Por último, se invita a ampliar, en el transcurso del Año, la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a todos los componentes de la familia.
Sugerencias concretas para valorizar la familia
Son muchas las iniciativas que se llevarán a cabo en las diócesis y parroquias durante el Año: desde el fortalecimiento de la pastoral de preparación al matrimonio y el acompañamiento de los cónyuges en los primeros años de matrimonio, hasta la organización de encuentros para los padres sobre la educación de sus hijos. Y luego, la promoción de encuentros sobre la belleza y las dificultades de la vida familiar, “para fomentar – se lee en el folleto del Dicasterio – el reconocimiento del valor social de la familia y la creación de una red de familias y pastores capaces de convertirse en vecinos en situaciones difíciles, con el anuncio, el compartir y el testimonio. Se sugiere prestar especial atención a las parejas en crisis, así como a los ancianos, a fin de “superar la cultura del descarte y la indiferencia”. Con los jóvenes, se señala, son deseables “iniciativas para reflexionar y debatir cuestiones como la familia, el matrimonio, la castidad, la apertura a la vida, el uso de las redes sociales, la pobreza, el respeto a la creación”. También se recomienda prestar una atención especial a los niños durante el Año.
Reciprocidad entre la familia y la Iglesia
Un aspecto particular que surge en el contexto del Año “Familia Amoris Laetitia” es el deseo de una mayor participación de los matrimonios en las estructuras diocesanas y parroquiales para establecer la pastoral familiar y una profundización en la formación de los agentes pastorales, seminaristas y sacerdotes para que, trabajando con las familias, estén a la altura de los desafíos del mundo actual. “Con este fin – subraya el texto del Dicasterio – será importante hacer funcionar la reciprocidad entre la familia Iglesia-doméstica y la Iglesia, para que la una sea descubierta y valorada como un don insustituible para la otra. Por último, será importante “promover en las familias su natural vocación misionera creando momentos de formación para la evangelización e iniciativas misioneras” en ocasiones como la formación para los sacramentos de los niños, bodas, aniversarios o momentos litúrgicos importantes.
 

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