A continuación el texto de presentación del P. Roberto Jaramillo, S.J. Presidente de la CPAL:

AURORA llega como una ‘buena noticia’ en tiempos de pandemia

Muchas iniciativas han sido implementadas a nivel local y regional por diferentes grupos de colaboradores y amigos de la Compañía de Jesús: acompañamiento espiritual, psicológico y médico virtual, colectas y distribución local o regional de alimentos, programas de educación a distancia, investigación científica y producción de insumos emergenciales, apertura de espacios físicos para necesidades públicas y cuidado de personas vulnerables o enfermas, acompañamiento pastoral y humanitario a personal sanitario, enfermos y moribundos, acciones de cabildeo y alianzas operativa con otras instituciones privadas y públicas, etc.

Hemos estado intentando contribuir de la mejor manera posible a la contención de los riesgos y de los daños producidos por la pandemia, y continuaremos haciéndolo. Pero igual de importante resulta -si no más- poder frecuentar el futuro (como le gustaba decir al P. Adolfo Nicolás) y ocuparnos, también, de construir y fortalecer las bases de una normalidad que todos anhelamos, pero que en manera alguna queremos que sea el simple retorno a las condiciones sociales, políticas, económicas y hasta religiosas -más amplias y antiguas que el COVID/19 – que nos trajeron hasta el pandemonio que vivimos.

Presentamos, ahora, el primer volumen de la revista digital “aurora”, nuevo medio para compartir estudios y reflexiones sobre la situación, iniciativas en marcha, esperanzas para el futuro. El término español viene del latín aurora que quiere decir ‘alba, madrugada’, y este de la raíz indoeuropea aus: brillo del sol naciente. Nombre propio femenino, aurora es la deidad que personifica el amanecer, equivalente a la diosa griega Eos. Es una mujer encantadora que vuela a través del cielo para anunciar la llegada del sol, su hermano. También hermana de la luna, Aurora tuvo varios hijos, entre ellos los vientos: del norte, del sur, del este, y del oeste. Según el mito, las lágrimas que derrama mientras vuela a través del cielo llorando por uno de sus hijos asesinado, son el rocío de la mañana.

“aurora” llega para recordarnos que después de la noche siempre viene el día y que, bajo su luz nuestra responsabilidad se densifica y crece. Jesuitas y otros colaboradores y colaboradoras de La Misión estamos convidados a compartir en ella -desde diferentes perspectivas- nuestra lectura de la situación y nuestras propuestas de un mañana luminoso

Esta noche todavía no termina, pero la certeza de que la luz despunta en breve, mantiene viva y llena de energía la esperanza de quien vela.

Roberto Jaramillo, S.J.

Presidente de la CPAL

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