Al respecto en su editorial, el provincial Gabriel Roblero SJ, señala: “En este contexto que enfrentamos queremos poner nuevamente, y humildemente, nuestra fe al servicio de aquellos que la necesitan, en la sociedad y en la Iglesia. Nuestro aporte puede estar en conectar hoy lo humano con el plan de Dios. Es un momento para estar alertas. Abiertos a un mundo donde nuestro servicio será una oferta en un momento histórico. Como en sus primeros pasos, cada uno de nosotros saldrá a caminar lentamente, a observar de nuevo, a buscar el sentido de las cosas, a buscar el aliento de la vida. Estamos ante un momento único e irrepetible. Es el momento propicio para dejar nuestras ropas antiguas y cubrirnos con nuevos ropajes de escucha, de mística espiritual y de un compromiso apostólico que quiere hacer justicia inspirada por la fe, trabajando junto con otros y otras, caminantes en las calles que entre pisada temerosa y ansiosa buscarán nuevas señales que les den ánimo y consuelo”.

Este número nos presenta cómo las obras de la Compañía de Jesús se unieron una vez más  para  enfrentar los impactos sociales de esta pandemia, que aún no da tregua. Y por otro lado somos testigos de cómo nuestra fe, al no poder vivirla de manera comunitaria, se trasladó a nuevas plataformas, las digitales, abriendo grandes posibilidades a nuestra espiritualidad.

Al mismo tiempo la vocación sigue viva dentro de la Provincia, tanto de los hermanos jesuitas, como de dos diáconos que pronto se convertirán en sacerdotes.

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