Dios hizo depender su obra del “sí” de María, nos explicaba san Alberto Hurtado, ya que pudiendo negarse, aceptó de inmediato y sin dudar lo que el Ángel le anunciaba: “Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin”.

De hecho la pregunta de la Virgen no fue ¿por qué? sino ¿cómo?. Su respuesta fue un valiente “sí” que cambió la historia.

En el Evangelio de hoy (Lc 1, 26-38) se narra el encuentro del Ángel con esta joven a punto de casarse con José. De inmediato María se pone a disposición de Dios ya que confiaba en él, a pesar de que su embarazo podría traerle dificultades con su futuro esposo, tal como decía san Alberto Hurtado: “Sin hacer bulla prestó y sigue prestando servicios: esto llena el alma de una santa alegría y hace que los hijos que adoran al Hijo, no puedan separarlo de la Madre”.

Este 2020 el papa Francisco escogió esta solemnidad, que representa la esperanza, para unirse en oración con todo el mundo por el coronavirus. La invitación es que al mediodía de cada país se rece un Padre Nuestro: “Que en el día en que muchos cristianos recordamos el anuncio a la Virgen María de la Encarnación del Verbo, pueda el Señor escuchar nuestra oración unánime de todos sus discípulos que se preparan a celebrar la victoria de Cristo Resucitado”, pidió el Papa.

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