Trigésima tercera semana del tiempo durante el año

Las últimas semanas del año litúrgico siguen invitándonos a estar preparados para la llegada del Día del Señor. El domingo anterior, escuchábamos a Jesús recordarnos  que no sabemos ni el día ni la hora. Esta semana, es san Pablo, dirigiéndose a los Tesalonicenses, el que nos señala que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Pero no se trata de aterrarnos. Sería algo muy contradictorio con la constante oración de la Iglesia: Ven, Señor Jesús. Ésa es la oración con la que termina el Apocalipsis (22,17), la que nos permite aplicar a la Iglesia, la Esposa de Cristo, el elogio a la buena ama de casa, que en este domingo nos ofrece la mesa de la Palabra como primera lectura. Con ese espíritu, entonces, pedimos en esta semana la gracia de ser como los servidores diligentes de la parábola de los talentos. Que el Día del Señor, entonces, no nos sorprenda como un ladrón, sino que nos encuentre velando y haciendo fructificar los dones que de Él recibimos.

En la semana, la Palabra de Dios continúa anunciándonos la inminencia del juicio y de la salvación. Acompañamos a Jesús en las últimas etapas de su ascensión a Jerusalén en el evangelio de san Lucas: personajes como el ciego de Jericó y Zaqueo nos ponen ante la disyuntiva de aceptar o rechazar a Jesús, y luego escucharemos con Jerusalén el llamado del mismo Jesús a reconocer el tiempo de su visita. Volveremos a la parábola de los talentos en la versión de Lucas  y terminaremos la semana escuchando el anuncio de la resurrección: Dios no es un dios de muertos, sino Dios de los vivientes. Como marco de estos anuncios evangélicos, repasamos algunas escenas de los libros de los Macabeos, en los que la fe en la resurrección y la confianza en el Dios vivo dan a sus fieles la perseverancia en la fidelidad a la Alianza, aun a costa de la propia vida.

En cuanto al santoral, esta semana celebra,  el martes 21, la Presentación de la Virgen María en el Templo; una creencia tradicional que se recuerda en este día, porque en esta fecha,  el año 543 se dedicó la iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén, en el monte Sión. El 22 se celebra a santa Cecilia, mártir romana muy popular, patrona de la música y de los músicos; de su historia hay pocos datos seguros.  Según algunos, habría sido martirizada a comienzos del siglo III. El 23 se puede recordar a Clemente I,  uno de los primeros papas (martirizado entre los años 97 y 101), y  de quien se conserva una carta a la comunidad de Corinto. También ese día se puede recordar al monje san Columbano, irlandés, evangelizador de las Galias (+615), mientras  los jesuitas recordamos a nuestro mártir mejicano, el Bienaventurado Miguel Agustín Pro (+1927). El 24 se recuerda a san Andrés Dung-Lac, encabezando una muchedumbre de mártires vietnamitas, que padecieron entre los siglos XVII y XX. El 25 se puede hacer memoria de santa Catalina de Alejandría (+310), mártir, tradicional y legendaria patrona de los filósofos cristianos.

Este domingo pedimos, sobre todo, la luz del Espíritu Santo para elegir a las personas más aptas para servir a nuestro país desde los poderes del Estado.

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