A 3 años de encontrarnos con Francisco

La tarde del 16 de enero de 2018, luego de su entrada en papamóvil al Santuario del Padre Hurtado, el Papa Francisco se dirigió en auto cerrado hacia la tumba del Padre Hurtado. Allí, fue recibido con aplausos por parte de 120 jesuitas que lo esperaban.
Uno de los primeros gestos del Santo Padre fue poner las manos sobre la tumba de San Alberto. Se hizo un momento de silencio, que Jorge Muñoz SJ, en un artículo de la Revista Mensaje describe así: «Rezábamos junto a él, tal vez, pidiendo la intercesión de Alberto Hurtado por el buen desarrollo del pontificado de este hermano nuestro. Luego, una canción sella la oración: Amarte a ti, Señor, en todas las cosas y a todas en ti. Él mismo la cantó con nosotros». Sobre la conversación posterior que se dio entre ellos, el rector del Santuario del Padre Hurtado agregó: «Fue un encuentro entre hermanos».
Cristián del Campo SJ, el Provincial de los jesuitas en Chile en ese momento, luego del encuentro relató: «Tuvimos una reunión fraterna. Él nos contó cómo había llegado, de lo contento que estaba en Chile y luego hicimos preguntas y respuestas. Al ver muchos jesuitas con los cuales él compartió en 1960 durante su formación en Chile, dijo un par de anécdotas y chistes que distendió mucho más el ambiente».
Durante el encuentro, los jesuitas le obsequiaron dos regalos: un crucifijo que perteneció al Padre Hurtado y un libro con fragmentos del Historia Domus, una bitácora que se escribía cotidianamente cuando él estaba en su periodo de formación en Chile. Su nombre, Jorge Bergoglio, estaba escrito en varias páginas.
Luego de esta reunión, el Papa Francisco se dirigió al Encuentro con el Cristo Pobre, en que alrededor de 400 personas lo esperaban en la explanada del Santuario.

Encuentro con el Cristo Pobre en el Santuario de San Alberto Hurtado

Desde las 16:00 hrs. del martes 16 de enero de 2018, el ambiente se empezó a preparar para recibir al Santo Padre en Estación Central. Con la camioneta verde del Padre Hurtado, el escenario del frontis del Santuario se animaba con el canto de Américo y la coreografía de Yamna Lobos y Guillermo Aránguiz.
Allí se transmitió, a través de una pantalla gigante, la visita de Francisco al Centro Penitenciario Femenino. Después, el Pontífice se dirigió a la Catedral de Santiago, al encuentro con los sacerdotes, religiosos y seminaristas. También se reunió con los obispos en la sacristía del lugar. Al finalizar esta reunión se dirigió al Santuario del Padre Hurtado.
Al llegar a bordo del papamóvil, la gente lo recibió con entusiasmo. El Santo Padre se bajó a bendecir la camioneta verde del Padre Hurtado, y el animador, Juan Pablo Queraltó, aprovechó de preguntar: «¿Qué le diría al pueblo chileno a su llegada a este lugar?», a lo que Francisco respondió: «¡Qué no pierdan la alegría!».
Ya dentro del Santuario, se dirigió a la tumba del Padre Hurtado, al encuentro privado con los jesuitas. Luego de este, tendría lugar el llamado Encuentro con el Cristo Pobre, donde 400 personas del Hogar de Cristo y otras instituciones del país esperaban para recibirlo.
Entre ellos habían personas que de alguna manera han vivido la pobreza y la exclusión de la sociedad. Delante de las Cruces de las Virtudes, estaban adultos mayores, enfermos, gente con capacidades diferentes, migrantes y refugiados. Sobre la explanada, lo esperaban 28 personas representantes de estas realidades.
El Capellán del Hogar de Cristo, Pablo Walker SJ, le dio la bienvenida a Francisco. En nombre de los presentes, Lilian López, pobladora de Puente Alto, también dirigió unas palabras. Hacia el final, el Papa bendijo las mil sopaipillas cocinadas por Sonia Castro y que se repartieron entre todos los presentes: “Bendiga el Señor el corazón de todos nosotros, y esto que compartimos, enseñe también a compartir la vida y después el cielo”.
 

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