La Compañía de Jesús informa que acaba de recibir el decreto de dimisión del estado clerical y de los votos religiosos por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) en relación a la solicitud presentada por Eugenio Valenzuela Lang a principios de 2019.

Junto a dicho decreto, el Superior General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, a través de una carta enviada al P. Gabriel Roblero SJ, Provincial de Chile y considerando el conjunto de antecedentes reunidos a lo largo de estos años, reconoce la existencia de situaciones abusivas contra mayores de edad por parte de Eugenio Valenzuela. Estas situaciones se refieren principalmente a abusos de conciencia y de poder, desarrollando dependencias excesivas que coartaban la libertad de las personas acompañadas o de los jesuitas en formación que estuvieron a su cargo, como también a trasgresiones en el plano sexual, tales como besos y abrazos en contextos de su servicio pastoral.

En las investigaciones realizadas el año 2013 por el jesuita argentino Alfonso Gómez y el 2014 por el sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz Fermín Donoso, si bien no se acreditó la existencia de delitos canónicos, se impuso a Eugenio Valenzuela sanciones relacionadas con los ministerios de acompañamiento espiritual y de retiros, además de la suspensión perpetua de responsabilidades en la formación de los jesuitas.

En el año 2018 se recibieron nuevas denuncias, las que fueron investigadas por el abogado Sr. Waldo Bown y declaradas verosímiles. En un caso, se trató de trasgresiones abusivas relativas al contexto del acompañamiento espiritual y, en el otro, un posible delito canónico de solicitación (transgresiones sexuales en el contexto de la confesión). Después de recibir el resultado de estas investigaciones y el parecer de sus consejeros, el Padre General pidió a la CDF la apertura de un proceso penal canónico (administrativo o judicial) contra Eugenio Valenzuela.

Resulta importante señalar que la dispensa a Eugenio Valenzuela recién concedida por el Santo Padre implica la cesación de esta causa canónica por el posible delito canónico de solicitación.

Como Compañía de Jesús reconocemos que los testimonios de las víctimas y de otras personas nos han permitido abrir los ojos a estas situaciones abusivas. Nos hemos puesto en contacto con los denunciantes y víctimas para iniciar caminos de reparación que ayuden en el proceso de sanación que este caso demanda.

Finalmente, tal como lo solicita el Padre General, la Compañía de Jesús en Chile, a través del Centro de Prevención de Abusos Sexuales y Reparación, estudiará los caminos que permitan, al conjunto de la Provincia y a nuestros colaboradores, llevar adelante un esfuerzo de memoria y aprendizaje, a partir de la crisis de la Iglesia y de la dura situación que nos ha correspondido enfrentar durante la última década. Estamos comprometidos en crear y mantener ambientes seguros en nuestros lugares de trabajo y en nuestros espacios de formación y evangelización.

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