Décima quinta semana del tiempo durante el año

Comentario a las celebraciones litúrgicas de la décima quinta semana del tiempo durante el año.

La mesa de la Palabra no pretende tratar un tema en cada Misa, ni siquiera en cada domingo o fiesta importante, donde el plato fuerte (el evangelio) es precedido de dos lecturas. Aunque la primera de ellas suele estar relacionada con el evangelio, mientras que éste y la segunda lectura están seleccionados de manera semi-continua. En el domingo que abre esta semana, comenzamos a leer y escuchar como segunda lectura la carta de san Pablo a los colosenses, tras haber terminado el domingo anterior la carta a los gálatas. En el evangelio, se nos presenta una escena que es casi continuación del envío misionero que escuchamos la semana pasada. “Casi” porque se omite una aclamación gozosa de Jesús, que alaba al Padre por revelar al Hijo y a sí mismo ante los pequeños y sencillos, mientras se oculta a los sabios y entendidos. El resultado de la selección puede parecer desconcertante, sobre todo si, en la que llamamos ‘parábola del Buen Samaritano’, nos limitáramos a ver un mensaje moral y no la relacionáramos con el himno cristológico de la carta a los colosenses. Pero, si reconocemos en el Samaritano a Jesús, Imagen del Dios invisible, que se abaja hasta el hombre herido,  lo cura, y lo encarga al posadero… entonces, nos sentimos en un momento culminante de la revelación de la Misericordia divina en este año. No hay que subir por encima de las nubes para encontrarnos con Dios… Él ha venido hasta nosotros, y sigue viniendo… y nosotros somos alternativamente heridos y posaderos… a menos que demos un rodeo para no contaminarnos con la muerte, la miseria, la suciedad de los otros heridos y sigamos buscando al dios que nos imaginamos, al que sólo encontramos en los ritos, y nos permite evadirnos de los demás.
El leccionario ferial de esta semana nos hace escuchar al profeta  Isaías quien refuerza el llamado a dar un auténtico culto al Señor: socorrer a los oprimidos, hacer justicia al huérfano, defender a la viuda, y poner la confianza en Dios ante las dificultades personales (como la enfermedad del rey)  y las nacionales (la agresión de los pueblos vecinos). Mientras tanto, Mateo nos hace escuchar a Jesús en el llamado “discurso apostólico” (Mt. 10).
El santoral nos hace mirar especialmente a nuestra tierra, ya que la semana estará marcada primero por la celebración litúrgica de santa Teresa de Los Andes, en la fecha de su nacimiento (miércoles 13) y culminará con la Solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de nuestra República (sábado 16). Además, estamos llamados a recordar el lunes 11 la memoria de san Benito (480-547), abad, padre del monacato occidental, patrono de Europa y del papa emérito. El jueves 14 podemos recordar a san Camilo de Lelis (+1614), fundador de una orden dedicada a cuidar a los enfermos, y San Buenaventura, ministro  general de los franciscanos, obispo y cardenal, doctor de la Iglesia (+1274).  Junto con Teresa, estos santos nos muestran la variedad de caminos por donde el Señor nos conduce hacia Él, nos invita a cargar su yugo y a aprender de Él, para enviarnos a anunciarlo.

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