Columna: “Los territorios en Abyayala están sufriendo”

Los territorios en Abyayala están sufriendo. Sí, hay una multiplicidad de violencias atravesando los territorios dejando víctimas en el camino desde la Madre Tierra hasta las personas que vivimos con ella. Duele ser testigos de estas violencias y también sufrirlas.

Uno de estos dolores ha sido el asesinato de dos compañeros jesuitas que colaboraban en territorio indígena de la Tarahumara al norte de México con los hermanos rarámuris. Joaquín Mora y Javier Campos les conocimos en el encuentro de la Red de Solidaridad y Pastoral Indígena de la Compañía de Jesús realizado justamente ahí donde fueron asesinados.

Duele no solo por los compas con quienes nos sentimos caminando en solidaridad con los Pueblos Indígenas del continente, sino también por el contexto en el que se da. Una muerte fruto del abandono del Estado, que deja territorios dejados a la suerte del más fuerte. Vacíos que con rapidez llenan los Carteles. Así lo comentaban los compas de México. Es la irracionalidad de la violencia por la violencia que siempre necesita un enemigo para subsistir y más aún en contexto tan fragilizados, discriminados y dejados de lado.

En ese encuentro éramos testigos de cómo los compas mexicanos eran conscientes de esta realidad y nos movieron a todxs los presentes a confirmar que vale la pena seguir acompañando a los hermanos indígenas en sus caminadas. Lo expresábamos así:  

“Estamos en resistencia frente al despojo de nuestros territorio, símbolo y fuente de nuestra identidad. Resistimos desde nuestra espiritualidad, en la danza y la oración, en la sabiduría y el conocimiento de nuestros abuelos y abuelas. Resistimos por nosotros y por todos. Porque la tierra es una sola y es casa y es madre de todos.” (Declaración de la Tarahumara a la CPAL)

Carlos Bresciani en su comunidad en Tirúa.

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