Décima sexta semana del tiempo durante el año

Comentario a las celebraciones litúrgicas de la décimo sexta semana del tiempo durante el año.

Inmediatamente después de despedir al doctor de la Ley que motivó la parábola del Buen Samaritano, Jesús es recibido por las hermanas Marta y María, en la escena que algunos tienden a interpretar como una contraposición entre la vida activa y la contemplativa. La misma inmediatez de la parábola impide que nos quedemos con la idea de que hay que contemplar al Maestro aunque se descuide al prójimo. “Una sola cosa es necesaria”, dice Jesús. A lo que Chesterton agrega: “Todo. Lo demás, vanidad de vanidades”. Y la frase del escritor inglés encuentra apoyo en comentaristas que invitan ver en Marta y María la personificación respectiva de la antigua y la nueva Alianzas. La antigua llena de preceptos que obligaban a inquietarse para poder cumplirlos en su totalidad. La nueva consiste en escuchar, contemplar y, sobre todo, amar al Señor, para hacer lo que Él haría en nuestro lugar. Lo único necesario es configurarnos con Él, para acogerlo, cuando nos encontremos con Él en el menor de los hermanos, y lo sirvamos con la diligencia y prontitud de Abraham para con sus visitantes en Mamré. Como lo señala Pablo en la carta a los colosenses, el sufrimiento por amor produce alegría y gozo. Vivir como Él es la verdadera sabiduría. Ése es el misterio que Pablo quiere revelar, y es la gracia que pedimos en la oración colecta de este domingo: poder perseverar en el cumplimiento de los mandamientos de Dios.
En la semana, el leccionario ferial seguirá llamándonos a la conversión, como lo ha hecho en las semanas anteriores. El lunes y el martes, el profeta Miqueas  formula la querella del Señor contra su pueblo, que la Iglesia nos invita a meditar especialmente el Viernes Santo: “¿Qué te hice, pueblo mío…?”.  Y, tras recordarnos que lo único que el Señor nos pide es practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con Él, Miqueas nos hace ver al Señor como pastor que apacienta a su pueblo perdonándole sus rebeldías. El miércoles escuchamos la vocación y la misión del profeta Jeremías, quien denuncia la rebeldía del pueblo y llama a evitar la idolatría y  el culto vano. Escuchándolo a él, nos abrimos a la palabra de Jesús en el evangelio de san Mateo:   aceptamos a Jesucristo en nuestra vida y abrimos nuestro corazón a la semilla de su palabra; así llegamos a ser miembros de su familia y nuestra vida puede dar frutos de vida eterna.
En el santoral, esta semana se destaca la figura de santa María Magdalena, a quien recordamos el viernes 22. Es la primera testigo del Señor Resucitado, imagen de la Iglesia-Esposa. El miércoles 20  puede recordarse al mártir san Apolinar (siglo II),   que fue primer obispo de Ravena, en recuerdo de quien se conservan allí dos basílicas, joyas del arte bizantino.  El jueves 21, se puede recordar la memoria de san Lorenzo de Brindisi (+1619) capuchino, que llegó a ser superior general de su orden y es reconocido como doctor de la Iglesia. El sábado 23 se celebra la memoria de santa Brígida de Suecia, (+1373) noble, madre de ocho hijos, viuda y religiosa. Como mística es una de las precursoras de la devoción al Corazón de Cristo. Vivió en la época del llamado “cautiverio de Avignon”, fundó  una orden religiosa y luchó porque los papas volvieran a Roma; es una de las patronas de Europa.

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