Quisiera en esta Pausa Ignaciana vincular el tema del Adviento con el del “discernimiento”, en razón de que el Adviento es el espacio litúrgico y celebrativo que nos invita a estar atentos a la llegada del Mesías Jesús en la próxima Navidad. Además, es una época que nos invita a comprender que Jesús, que ya vino en la humildad de nuestra carne hace dos mil años, también está viniendo en nuestro hoy, en nuestros tiempos, acontecimientos y circunstancias. La propuesta que ofrezco es tener un momento de meditación o reflexión, personal o grupal, en torno al texto bíblico de la Anunciación (Lucas 1,26-38). Lo que sugiero realizar con esta pausa es lo siguiente:

  1. Realizar una primera lectura del texto bíblico.
  2. Una vez realizada, releerlo detectando cuáles son los elementos más significativos para el lector. Este momento puede ir acompañado por las (sencillas) claves teológico-bíblicas que ofrezco.
  3. Luego, un momento de reflexión-revisión personal-grupal a la luz de lo que he llamado “hermenéutica de la trama existencial”, el cual busca que la persona o comunidad pueda pensar algunas preguntas a modo de revisión y discernimiento de su propia vida y situación. Hermenéutica significa “interpretación”, y este espacio busca ser eso: un medio, una humilde brújula para que podamos ir sopesando nuestra vida a la luz del que ES la VIDA. ¡Buen camino de Adviento! ¡Maranathá! ¡Ven pronto Señor!

La Anunciación: Lucas 1,26-38

Claves teológico-bíblicas

  1. a) Al sexto mes: el discernimiento y la hermenéutica de nuestra trama existencial es temporal (al sexto mes), es histórica (la vida de María) y geográfica (Nazaret). Dios visita el tiempo y el espacio y por ello podemos discernir los signos de los tiempos, de nuestro tiempo, historia y geografía.
  2. b) Vas a concebir: nuevamente aparece el signo del niño recién nacido/en gestación (Jesús-Juan Bautista). Lo nuevo va acompañado de la infancia como “fábula que hace crecer” (Michel de Certeau, jesuita francés). El mito del niño recién nacido (Gastón Bachelard, filósofo francés). Los niños marcan el origen de todo.

Hermenéutica de la trama existencial

  • ¿Cuáles son fábulas/sueños/visiones?
  • ¿Cuáles son mis mitos originarios? ¿Mis raíces? ¿Mi familia? ¿Mi origen? ¿Reconozco y agradezco mis raíces? ¿Soy capaz de entender que soy gracias a ellos? (Ubuntu africano: soy porque somos; soy porque estás tú; tú eres porque estoy yo; nos constitutimos gracias a otros; otros nos dan la vida; Otro-Dios nos abraza con amor).
  • Mi nacimiento/el nacimiento de un tiempo nuevo y feliz para todos (tiempo pleno y de bienestar).

La gran pregunta del discernimiento de María: ¿Cómo será esto posible? Entran en juego: lo racional (aparentemente imposible); lo emotivo-erótico (no conoce varón: no ha tenido relaciones sexuales); lo corporal. Es todo el ser humano el que discierne. El discernimiento es un proceso donde la duda es bienvenida, la pregunta, la interrogación. María pregunta a Gabriel. Exige respuestas. Si no preguntamos no hacemos un buen discernimiento. El discernimiento muestra el proyecto de un cristianismo adulto (Juan Luis Segundo, jesuita uruguayo). Cuando comenzamos a procesar (proceso, la vida es camino que se hace al andar Machado-Serrat) vamos andando (dirá Silvio Rodríguez en la canción: “Vamos a andar”. Altamente recomendada) en la dinámica del discernir.

  • ¿Cuáles son mis preguntas?
  • ¿Han sido o son resueltas?
  • ¿Me han generado más dudas?
  • ¿Quedo insatisfecho? ¿Quiero seguir indagando?

Ante la pregunta, un SIGNO. El signo es aquello que acompaña el discernimiento. Los signos nos orientan. Somos profundamente estéticos, en cuanto el signo tiene que ver con la estética. Necesitamos el lenguaje de la imagen (¡una imagen vale más que mil palabras!). Lo estético es una sensibilidad (estética: aiesthesis: sentidos: sensibilidad: cuerpo-alma), una disposición para acercarnos a tal o cual acontecimiento. Lo estético debe acompañar la búsqueda, lo bueno, lo bello, lo verdadero. Por medio de lo estético vamos ejercitando la “visión de lo invisible” (Pedro Castelao; El Principito). Pedro Castelao (teólogo español) insiste en la importancia de ser sensibles ante el “algo infinito”. A través del signo, del arte, de la belleza, de lo estético, se nos va abriendo una puerta en nuestro hoy para acceder por ella a lo Absoluto. La Encarnación es el “más acá” de Dios para que podamos ir a su “más allá”.

El signo es una mujer anciana y estéril que a pesar de esto tendrá un hijo (aparente imposibilidad; una virgen concebirá). Para Dios no hay nada, nada imposible.

Hermenéutica de la trama existencial

  • ¿He comprendido y experimentado que para Dios no hay nada imposible?
  • ¿Estoy diciendo con María: aquí estoy?
  • ¿Puedo-ejercito poder degustar lo Infinito en lo finito?
  • ¿Entiendo el signo del lenguaje, del decir, de lo significativo?

Finalmente, te invito a dar gracias a Dios por las cosas que Él ha hecho en tu vida y a pedir el don de un espíritu atento a los pasos de Dios por la vida de todos los días. Buen camino de Adviento.

Foto portada: Gentileza Jesuitas Argentina y Uruguay

 

Juan Pablo Espinosa Arce

Académico Facultad de Teología UC, Académico Universidad Alberto Hurtado

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