Experto en la exploración de las raíces judías del temprano misticismo cristiano, el P. Tomás García- Huidobro SJ, chileno, doctor en Teología Bíblica, desmenuza en esta entrevista posibles caminos de conversión que surgirán post COVID-19, desde su trabajo como rector del Collegium Russicum en Roma, mientras sigue investigando de manera independiente.

 ¿Qué es Russicum?; ¿A qué se dedica y con quienes trabaja?; ¿Cuál es su rol ahí? 

En Roma hay varios Colegios donde viven estudiantes (sacerdotes o seminaristas) que estudian en las distintas universidades de la ciudad. Así, está el Colegio Rumeno, el Americano, el Germano, el Etiope, el Ukraniano, etc. El Russicum es un Colegio de la Congregación para las Iglesias Orientales confiado a la Compañía de Jesús. Lo particular del Russicum es su historia, estrechamente relacionada con el mundo cristiano eslavo, y la diversidad de los estudiantes que habitan allí. La verdad es que el Russicum es como una radiografía muy rica de la diversidad y las tensiones en el mundo cristiano. Allí habitan católicos de rito latino y bizantino; ortodoxos rusos, serbios, griegos y rumenos; y cristianos no calcedonienses de la Iglesia armenia y siro malabar. Somos cuatro Jesuitas que trabajamos allí: un italiano, un polaco, un esloveno y yo que estoy aplicado a la Región Rusa de la Compañía. A mí me toca trabajar como rector del Colegio, esto es tener una mirada amplia del mismo y de lo que sucede para poder animar y llevar adelante la obra. En el plano vaticano me toca trabajar estrechamente con la Congregación para la Iglesias orientales, y en alguna medida con el Comité para el diálogo con las Iglesias ortodoxas. 

Cuéntenos de su trabajo intelectual: ¿A qué temas se dedica habitualmente?; ¿Cuáles han estado ocupado tus reflexiones el último tiempo? 

Junto con las Iglesias orientales, la segunda gran pasión en mi vida es el estudio. Agradezco infinitamente a la Compañía que me ha apoyado tanto en este camino. Siempre dándome tanta libertad y medios para explorar este mundo. Actualmente me dedico a la enseñanza y a escribir. Enseño en la Universidad Gregoriana un seminario de Licencia en Teología Bíblica sobre San Juan, y en el Pontificio Instituto Oriental un curso sobre temprano misticismo cristiano. Me gusta mucho escribir. Actualmente llevo adelante una serie que se llama “Jewish Roots of Christian Mysticism” junto a un colega ortodoxo de la Universidad Marquette de EEUU, Andrei Orlov. Editamos libros en ruso con el apoyo de dos universidades de San Petersburgo y tenemos una página web con artículos en inglés, ruso y español de renombrados estudiosos en el tema (Más información en el link: Jewishrootsofchristianmysticism.com).

Junto con esto sigo publicando en español, especialmente en la editorial Verbo Divino, y colaborando con algunos artículos en publicaciones en inglés. La intuición sigue siendo la misma: el temprano misticismo hebreo es una puerta fundamental para entender los orígenes y la originalidad del cristianismo primitivo. 

¿Cree que esta pandemia cambiará el modo de vivir la fe, de relacionarse de las comunidades? 

Se habla mucho que luego de esta tragedia que estamos viviendo nuestro mundo cambiará. Se habla incluso de un cambio de época. Yo lo dudo. El hombre ha vivido traumas tan y mucho más grandes a lo largo de la historia: la peste negra, la primera y segunda guerra mundial, el genocidio armenio, ucraniano y judío…y el hombre sigue siendo el hombre. Tampoco creo que el verdadero cambio pasa por modificar estructuras sociales o eclesiales, lo que sucedería milagrosamente después de esta pandemia. A mi parecer, esta es una lectura ingenua sobre el ser humano. Creo que el egoísmo no está en las estructuras sociales o eclesiales per se, el egoísmo es reflejo del corazón de cada uno de nosotros, cristianos en necesidad de conversión. 

 ¿Cómo debiese un sacerdote habitar esta nueva realidad?; ¿Cómo debiese hacerlo un creyente? 

Dicho lo anterior, creo que cada persona, religiosa, laico o sacerdote, debe (mos) abrirse (nos) a la misericordia de Dios desde la propia verdad de debilidad, pecado y auto justificaciones. Hay una cosa, sin embargo, que me ha ayudado mucho este tiempo. Es una reflexión de nuestro Padre General, Arturo Sosa SJ, que ha apuntado a esta pandemia como un reflejo de un mundo estrechamente interconectado. Eso ya lo sabíamos desde nuestra economía global y abierta. Pero la pandemia le ha dado un acento de dramatismo a esta consciencia. Me parece que esta constatación tiene un aspecto místico muy potente. Hace años trabajé con un Jesuita en Japón, un maestro Zen, que insistía que la iluminación no era más que dejar de pensar desde el “yo” y comenzar en pensar desde el “nosotros”. Y no hay necesidad de ir al Zen para admirarse de la profundidad de esta afirmación, bastaría con leer la experiencia de San Pablo que reflexiona sobre las primeras comunidades hablando de un “solo cuerpo”. O mirar también el maravilloso trabajo de nuestros compañeros en Tirúa que nos han abierto esa misma intuición desde el punto de vista de la comunidad y la naturaleza. Personalmente este abrirse a la conciencia de pensar desde el “nosotros” puede ser un camino de conversión. 

¿Cómo visualiza la misión de la Iglesia y de la Compañía en particular post COVID-19? 

Nuestra misión (de la Compañía) siempre ha de ser aportar con humildad al discernimiento en la Iglesia. Para ello estamos llamados a contribuir desde la libertad, la apertura, y la rica formación que tenemos. Creo que uno de los desafíos grandes después de esta pandemia será la redefinición de ciertos valores que hasta ahora habían definido la cultura occidental. Me imagino que se abrirá un debate muy grande sobre la libertad de movimiento, la privacidad de la información de cada persona, se abrirán nuevos controles facilitados con la tecnología, etc. Creo que se dará un debate interesante entre los valores relacionados con las libertades individuales y los valores relacionados con la colectividad. Me gustaría que la Iglesia, y en particular la Compañía, aporten desde el discernimiento y los valores cristianos a estos desafíos.

¿Quieres conocer más del trabajo de Tomás García-Huidobro SJ.?

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